Mientras las heladerías de París no dejan de llenarse, otro dulce helado empieza a hacerse un hueco entre los golosos. Su nombre: kakigōri (o bingsu en su versión coreana). En Japón, esta especialidad es sinónimo de verano. Se hace con hielo finamente rallado hasta conseguir una textura casi algodonosa, y luego se adereza con siropes, fruta, leche condensada o incluso matcha.
A primera vista, podrías confundirlo con un simple hielo picado. En realidad, el resultado es muy diferente. El helado se trabaja con tanta delicadeza que se derrite casi al instante en la boca. Más ligero que un helado cremoso y especialmente refrescante, se ha convertido en una de las estrellas de los veranos japoneses.
En París, varios locales inspirados en la cultura japonesa han empezado a ofrecer sus propias versiones, a veces muy tradicionales y otras con un toque francés. Entre los sitios más conocidos está Shodai Matcha. Este local especializado en té matcha ofrece regularmente bingsu con sabores japoneses, prestando especial atención a los ingredientes y las texturas.
En el barrio japonés de la calle Sainte-Anne, Mochi Mochi Aki también es uno de los sitios de referencia para descubrir los postres tradicionales japoneses. El local es sobre todo conocido por sus mochi, pero durante la temporada de verano también ofrece varias especialidades heladas inspiradas en Japón.

Otro lugar muy apreciado por los amantes de los dulces japoneses: Toraya. Esta institución, fundada en Japón en el siglo XVI, cuenta con una elegante casa de té cerca de la plaza de la Concordia. Cuando suben las temperaturas, sus postres helados y sus creaciones a base de té verde atraen a muchos curiosos.
En el barrio del Marais, Ogata apuesta por un enfoque más contemporáneo. Este espacio dedicado al arte de vivir japonés ofrece regularmente postres de temporada inspirados en las tradiciones del país, entre los que se incluyen algunas variantes del kakigōri.
Por último, los amantes de la repostería japonesa también pueden estar atentos a las creaciones veraniegas de Sadaharu Aoki, una figura imprescindible de la escena franco-japonesa en París. Los postres helados y los sabores a matcha, yuzu o sésamo negro suelen ocupar un lugar importante durante los meses más calurosos.
Aunque el kakigōri sigue siendo relativamente desconocido en Francia, su éxito no deja de crecer. Más ligero que un helado italiano, más espectacular que un simple granizado, satisface a la perfección las ganas de frescor del verano. Y a juzgar por el creciente número de locales que lo ofrecen en París, ¡esta especialidad japonesa bien podría convertirse en uno de los caprichos imprescindibles de las próximas temporadas de verano!