El restaurante Calcifer ha tomado la singular decisión de apostarlo todo por la cocción a la llama. El nombre del local hace referencia directa al travieso demonio del fuego del Studio Ghibli en El castillo andante. Detrás de la barra de la cocina abierta, una imponente barbacoa de leña sustituye a los fogones tradicionales. Todos los productos frescos, ya sean carnes, pescados, mariscos o verduras, pasan por las parrillas incandescentes. Esta técnica arcaica contrasta deliberadamente con la decoración del comedor, que combina un estilo dandy de la Belle Époque, muebles de segunda mano y el ambiente de un auténtico bistró parisino. ¿Te lo enseñamos?
Combinaciones de sabores inesperadas

En este elegante restaurante de estilo Belle Époque, el chef Gaetano Carpinelli utiliza el calor de las brasas para crear platos únicos con sabores muy marcados. La carta se abre con propuestas atrevidas, como una ostra servida con manteca de ternera fundida y un toque de guindilla, o langostinos enteros a la brasa, cuya carne es muy tierna. El sabor, la presentación de los platos, la calidad de los productos… ¡lo tiene todo!
¿El resultado? La cocción está perfectamente controlada y los platos se deshacen en la boca… En cuanto a los postres, nada de dulces a la llama, sino clásicos que siempre gustan, como la tarta de queso, de textura especialmente cremosa, o el sticky toffee pudding, fundente y suave como una nube. ¡Una experiencia que no te puedes perder!
📍Dirección: 41 Rue Notre Dame de Nazareth, 75003 París