Cuando suben las temperaturas, las colas se alargan delante de las heladerías parisinas. Entre los locales más buscados de la capital se encuentra «Une Glace à Paris», una heladería que ha conseguido convertir el helado en una auténtica obra de arte.
Una de las mejores heladerías de París se esconde en el Marais
La aventura empieza en 2015, cuando Emmanuel Ryon, «Meilleur Ouvrier de France» en heladería, y Olivier Ménard, campeón mundial de repostería, abren su primera heladería en el barrio del Marais. Su objetivo entonces era sencillo: aplicar a los helados los mismos estándares que a la alta repostería.
El resultado contrasta rápidamente con las heladerías tradicionales. Aquí, los sabores clásicos conviven con creaciones mucho más inesperadas. Vainilla ahumada, sésamo negro, coco y lima, caramelo de diferentes orígenes o incluso combinaciones inspiradas en postres emblemáticos: la carta cambia regularmente con el paso de las estaciones y según la inspiración de los dos fundadores.

La heladería se ha hecho famosa, sobre todo, por sus helados inspirados en postres. Algunas recetas se inspiran directamente en el milhojas, el Mont-Blanc o incluso el Paris-Brest. Otras dan protagonismo a productos exclusivos seleccionados de productores cuidadosamente elegidos.
El local también es famoso por sus helados de palito, elaborados como auténticos postres individuales. Bajo su capa de chocolate se esconden combinaciones de texturas y sabores que recuerdan más al mundo de los grandes postres que al del helado tradicional.
En resumen, se trata de un sitio estupendo que destaca claramente entre las demás heladerías de la capital. Ahora que el calor se instala en la capital y los parisinos buscan desesperadamente un poco de frescor, este lugar se perfila más que nunca como una de las paradas gastronómicas imprescindibles del verano.
Une Glace à Paris – 15, rue Saint-Croix de la Bretonnerie, 75004
Abierto todos los días de 13:00 a 20:00; los fines de semana cierra a las 22:30