Cuando se habla de helados en París, casi siempre sale un nombre en primer lugar: Berthillon. Esta institución de la isla de Saint-Louis se ha convertido, con el paso de las décadas, en una referencia ineludible para los amantes de los sorbetes y los helados. Sin embargo, la heladería más antigua de la capital que sigue en activo no está en los muelles del Sena. Hay que cruzar París hasta el distrito 12 para descubrir Raimo, una heladería que lleva deleitando a los golosos desde 1947.
Una heladería artesanal establecida en París desde hace casi 80 años
Mucho antes de que aparecieran las heladerías artesanales que hoy proliferan por todos los barrios, Raimo ya servía sus primeras copas de helado a los parisinos de la posguerra. Fundada por Antoine Raimondo, la heladería se forjó rápidamente una reputación gracias a su saber hacer artesanal y a su exigencia, lo que le ha permitido perdurar a lo largo de generaciones sin desaparecer nunca.
En una ciudad donde los comercios históricos son cada vez más escasos, pocos locales pueden presumir de haber conservado un lugar tan destacado en el panorama parisino durante casi ocho décadas. Varias generaciones de clientes se han sucedido por allí, y algunos vienen hoy con sus hijos o nietos después de haber descubierto el local en su juventud.
Con el paso de los años, la heladería ha desarrollado una impresionante colección de sabores. Si bien los grandes clásicos siguen estando presentes, Raimo también se ha dado a conocer por su capacidad para explorar nuevos sabores y ampliar regularmente su catálogo. El resultado: se han creado más de 150 sabores desde la apertura de la heladería.

Pero limitar Raimo solo a sus cucuruchos sería reduccionista. El establecimiento también se ha especializado en varios postres helados a lo largo del tiempo. Vacherins, bombas heladas o incluso tortillas noruegas forman parte de las creaciones que han contribuido a la reputación de la heladería.
Como muchos comercios históricos, Raimo ha pasado por varias transformaciones a lo largo de su historia. La empresa cambió de manos a finales de la década de 2000, pero el objetivo sigue siendo el mismo: preservar la identidad de esta institución parisina sin dejar de hacer evolucionar sus creaciones.
Aún hoy, la heladería más antigua de la capital sigue llena de gente y sigue ofreciendo a sus clientes una gran variedad de sabores. Así que aquí tienes una idea estupenda para salir a refrescarte, ahora que las temperaturas empiezan a subir de verdad en la capital.
📍Raimo – 59-63, boulevard de Reuilly – 75012