A solo 40 minutos de París, Chevreuse cumple todos los requisitos para una escapada que te sentará de maravilla. Un pueblo auténtico, vegetación por todas partes, un río que atraviesa el centro, un castillo encaramado en las alturas y senderos para pasear por los alrededores.
Un pueblo bucólico a menos de una hora de la capital
Al ser uno de los rincones más agradables del departamento, a Chevreuse se la suele llamar la «pequeña Venecia de Yvelines», y el nombre no es en vano. El río Yvette atraviesa el pueblo dibujando pequeños brazos de agua, canales y varios puentes. El famoso paseo de los Petits Ponts sigue siendo uno de los lugares más apreciados de la zona. Este camino bordea el agua, pasa entre jardines y casas antiguas, y le da al pueblo un encanto bastante poco común en la región parisina.

Tampoco te puedes perder la silueta del castillo de la Madeleine, visible desde el centro del pueblo. Esta fortaleza medieval, cuyas primeras construcciones se remontan al siglo XI, domina todo el valle. Una vez arriba, las vistas de Chevreuse, los bosques y los relieves de los alrededores bien merecen el esfuerzo de la subida. El lugar se puede visitar gratis y también alberga la Maison du Parc naturel régional de la Haute Vallée de Chevreuse.
En el corazón del pueblo, paseas por las callejuelas, pasas por delante de la iglesia de Saint-Martin, las antiguas casas de piedra, algunas bonitas mansiones burguesas y rincones más recónditos donde el agua vuelve a aparecer entre dos jardines.
Chevreuse es también un excelente punto de partida para los amantes del senderismo. La zona está atravesada por varias rutas famosas, entre ellas el camino Jean Racine, muy apreciado por los excursionistas. Este conecta, entre otros lugares, el valle con Port-Royal-des-Champs pasando por bosques y caminos ondulados. En general, el Parque Natural Regional del Alto Valle de Chevreuse está repleto de circuitos accesibles para medio día o más.

En cuanto a la practicidad, el acceso es sencillo gracias al RER B hasta Saint-Rémy-lès-Chevreuse, la última parada de la línea, y luego unos minutos en autobús, en bici o a pie, según te apetezca. La primavera sigue siendo una de las mejores estaciones para descubrir Chevreuse. Las riberas florecen, los árboles se cubren de verde y las terrazas vuelven a llenarse.
Chevreuse es uno de esos lugares que se recomiendan sin dudarlo. Cuenta con patrimonio, naturaleza, bonitos paseos y un auténtico ambiente de pueblo. Una escapada sencilla, accesible y siempre eficaz cuando te apetece tomar el aire.
📍Chevreuse