Para uno de los paseos más insólitos de la región, dirígete al Vieux-Pays de Goussainville, en Val-d’Oise, donde el antiguo centro del pueblo se ha hecho famoso por su atmósfera singular. Calles silenciosas, casas cerradas, edificios en ruinas y una iglesia monumental: el paisaje te sorprende desde los primeros metros.
Un pueblo fantasma a un paso de la capital
Situado a pocos kilómetros del aeropuerto de París-Charles-de-Gaulle, el Vieux-Pays de Goussainville sufrió un cambio radical en los años 70. Antes de eso, era un pueblo animado, con unos 1000 habitantes. Pero la inauguración de Roissy en 1974, junto con el enorme ruido de los aviones, hizo que muchos se marcharan. Después, gran parte de las casas fueron compradas y acabaron tapiadas.
Lo que hace que este lugar sea tan especial es que nunca ha desaparecido del todo. El pueblo se ha mantenido en pie, en parte gracias a la iglesia de Saint-Pierre-Saint-Paul, declarada monumento histórico. Esta clasificación impidió la demolición de las construcciones situadas en un perímetro protegido alrededor del edificio. El resultado: una parte del barrio se ha quedado congelada, como suspendida en el tiempo.
El paseo más sencillo consiste en recorrer las callejuelas que rodean la plaza de la iglesia y luego continuar por las callejuelas adyacentes. El recorrido es de unos 2 kilómetros, ideal para una salida corta pero que te hace cambiar de aires. Pasas por delante de casas antiguas con las contraventanas cerradas, fachadas abandonadas, algunas viviendas aún habitadas y parcelas que han vuelto a la naturaleza.
Con su aspecto imponente y su arquitectura que mezcla varias épocas, la iglesia domina el barrio y recuerda el antiguo corazón del pueblo. También es testimonio de la historia más antigua de Goussainville, mucho antes de las pistas de Roissy y las transformaciones urbanísticas.

Hoy en día, el lugar atrae a aficionados a la fotografía, amantes del patrimonio y exploradores urbanos curiosos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que se trata de un barrio parcialmente habitado y no de un escenario abandonado que se pueda explorar libremente. El paseo se realiza respetando el lugar y a los vecinos, desde el espacio público.
El Vieux-Pays de Goussainville es uno de esos lugares que no te imaginas que estén tan cerca de la capital. Ni pueblo museo, ni zona abandonada al uso, ni simple paseo patrimonial, ofrece una experiencia única.
📍Vieux-Pays de Goussainville