En París no faltan heladerías. Sin embargo, hay algunos locales que han resistido el paso de los años sin perder su reputación. Es el caso de Pozzetto, que lleva desde 2005 en el Marais, donde tanto los clientes habituales como los turistas acuden en busca de lo que a menudo se considera uno de los mejores helados italianos de la capital.
Uno de los mejores embajadores del helado italiano en París
La historia empieza con Maura Burlando, de Turín. Al llegar a París, le costó mucho encontrar los helados artesanales que solía degustar en Italia. Así que decidió abrir su propia heladería con una idea sencilla: ofrecer un auténtico helado italiano, elaborado cada día con leche fresca, nata y fruta de temporada. Veinte años después, la receta casi no ha cambiado.
Lo primero que te sorprende al entrar en Pozzetto es precisamente… la ausencia de helados. A diferencia de la mayoría de las heladerías, los sabores no están expuestos en grandes cubetas de colores. Se guardan en recipientes cilíndricos de acero inoxidable cerrados con una tapa, llamados pozzetti. Este sistema, muy extendido en Italia, protege el helado del aire, la luz y los cambios de temperatura para conservar su textura y sus aromas. De hecho, la heladería debe su nombre a estos «pequeños pozos».
Otra particularidad es que cada día solo se ofrecen una docena de sabores, con una carta que cambia según la temporada. La idea es dar prioridad a los ingredientes frescos en lugar de multiplicar las recetas. Entre los grandes clásicos de la casa, el gianduja, elaborado con chocolate y avellanas del Piamonte, sigue siendo un valor seguro. El pistacho de Sicilia, el fiordilatte, la avellana o incluso el yogur también están entre los imprescindibles, mientras que los sorbetes dan protagonismo a las frutas del mercado.

Aquí, los helados no se sirven en bolas, sino con la espátula, como en muchas heladerías italianas. Este detalle permite conservar su textura especialmente cremosa, el sello distintivo de la casa.
Con el paso de los años, Pozzetto se ha convertido en toda una institución parisina. La heladería incluso ha abierto un segundo local, también en el Marais, a pocas calles de la tienda histórica. En cuanto llegan los primeros días de buen tiempo, las colas suelen extenderse por la acera, lo que demuestra que la reputación de la heladería está más que consolidada. De hecho, Pozzetto y Pozzetto 2 figuran hoy en día entre los sitios más recomendados de la capital para degustar un auténtico helado italiano.
En una época en la que las heladerías compiten con sabores cada vez más originales, Pozzetto sigue apostando por una filosofía mucho más sencilla: pocas opciones, productos de calidad y un saber hacer heredado directamente de Italia. Una receta que, a juzgar por todo, sigue funcionando igual de bien veinte años después de su apertura.
Pozzetto – 39, rue du Roi de Sicile, 75004