Cuando París se vuelve agobiante, hay escapadas que te dan ganas de hacer la maleta al instante y escapar del bullicio. El lago del Bourget es una de ellas, con sus aguas azules, las montañas que lo rodean y sus playas de fácil acceso.

Bonito, grande, exótico y mucho más accesible de lo que te imaginas, el lago del Bourget cumple todos los requisitos para una escapada perfecta. Desde la estación de Lyon en París, se llega a Aix-les-Bains en poco más de tres horas en tren directo, lo que lo convierte en una opción genial para un fin de semana sin coche. Una vez allí, puedes dar un paseo hasta la orilla, alquilar una bici, sentarte en una terraza o simplemente elegir una playa para pasar la tarde.
Un gran lago alpino lleno de pequeños tesoros
Enclavado entre las montañas, el lago del Bourget es el mayor lago natural de origen glaciar de Francia, y su paisaje parece sacado de una postal. Para darte un baño, hay varias playas que te permiten disfrutar del lago sin complicarte demasiado la organización. La playa de Aix-les-Bains sigue siendo la opción más obvia, sobre todo si llegas en tren. Más al sur, Le Bourget-du-Lac también ofrece unas vistas preciosas, con un ambiente un poco más natural.

Pero, además de darte un baño, puedes embarcarte en un crucero, pasar por delante de la abadía de Hautecombe, recorrer las orillas en paddle o elegir un rincón más tranquilo para ver cómo regresan los barcos al atardecer. Para alargar el paseo, dirígete a Aix-les-Bains: allí encontrarás restaurantes, hoteles, heladerías e incluso balnearios para relajarte.
A solo unas horas en tren, el lago del Bourget te ofrece un auténtico soplo de aire fresco, frescura y espacio. En resumen, la combinación perfecta para quien busca una escapada fuera de lo común.
📍Lugar: Lago del Bourget – Aix-les-Bains