Desde hace varios días, el termómetro no deja de subir y el calor se ha instalado de forma duradera en la capital. Ante esta situación excepcional, el Ayuntamiento de París pone en marcha su plan de verano y recuerda que hay muchas alternativas para evitar quedarte en casa cuando las temperaturas se vuelven insoportables.
Cómo refrescarse en París: guía práctica
La primera buena noticia es que la ciudad cuenta con una amplia red de «islas de frescor». Se han identificado más de 1 400 lugares repartidos por los distintos distritos. Entre ellos hay tanto parques y jardines como bibliotecas, instalaciones municipales, iglesias o incluso espacios con aire acondicionado abiertos al público. Algunos están abiertos todo el año, mientras que otros se habilitan específicamente durante las olas de calor.
Para muchos parisinos, los espacios verdes siguen siendo el refugio más obvio. La capital cuenta con cerca de 550 parques, jardines y plazas, de los cuales unos 140 permanecen abiertos día y noche durante el verano. Bajo los grandes árboles del parque Montsouris, de las Buttes-Chaumont o del parque André-Citroën, el aire suele ser mucho más respirable que en medio del hormigón. Además, varios jardines cuentan con nebulizadores que ayudan a bajar la temperatura unos cuantos grados, que siempre se agradecen.

París cuenta además con cerca de 1.300 puntos de agua potable repartidos por el espacio público. Las famosas fuentes Wallace no son, por cierto, más que una pequeña parte de la red. A esto se suman más de 170 fuentes de nebulización instaladas en las calles y zonas verdes, que se vuelven especialmente populares cuando el mercurio se dispara.
Para los que quieran ir más allá de un simple descanso para refrescarse, las piscinas municipales siguen siendo una apuesta segura. Las 42 instalaciones abiertas al público acogen cada verano a miles de bañistas que vienen a escapar del calor. Algunas piscinas al aire libre tienen un éxito tremendo desde los primeros días de calor intenso.
Pero el verano de 2026 marca sobre todo el regreso de una práctica que habría parecido inimaginable hace tan solo unos años: bañarse en el Sena. A partir del 4 de julio, varios lugares acondicionados permitirán a los habitantes y visitantes bañarse directamente en el río. Entre el Bras Marie, el Bras de Grenelle y el muelle de Bercy, estas nuevas zonas de baño deberían convertirse rápidamente en una de las citas imprescindibles del verano parisino. Y, mientras tanto, ¡también se ha permitido excepcionalmente el baño en el canal Saint-Martin !
Para los que simplemente prefieren resguardarse unas horas, las bibliotecas, los museos y los edificios municipales también son refugios muy valiosos. Detrás de sus gruesos muros o de sus sistemas de aire acondicionado, estos lugares suelen ofrecer una temperatura varios grados más baja que en las calles de alrededor.