Situada a orillas del agua, la abadía de Hautecombe es uno de los lugares más emblemáticos de Saboya. Ubicada en Saint-Pierre-de-Curtille, en la orilla oeste del lago Bourget, ofrece una imagen majestuosa y tranquila, donde la historia se mezcla con el paisaje. A tres horas de París en tren, ofrece una escapada tranquila al aire libre.
Una pausa atemporal a orillas del lago Bourget
Fundada en 1125 por monjes cistercienses, la abadía tiene su origen en un lugar deliberadamente aislado, propicio para retirarse del mundo. En aquella época, el valle salvaje, de difícil acceso, se adaptaba perfectamente a la vida monástica. Rápidamente, Hautecombe adquirió una importancia considerable, sobre todo gracias al apoyo de la Casa de Saboya, que la convirtió en su necrópolis oficial.
En su interior descansan numerosos miembros de la dinastía saboyana, entre ellos varios condes y duques de Saboya. El más famoso de ellos sigue siendo Víctor Manuel II, primer rey de la Italia unificada, cuya tumba sigue atrayendo hoy en día a numerosos visitantes.
La arquitectura actual de la abadía es el resultado de varias transformaciones. Si bien los edificios originales eran sobrios, de acuerdo con el espíritu cisterciense, el conjunto fue objeto de una profunda restauración en el siglo XIX, en un estilo neogótico muy marcado. Es esta silueta blanca, ricamente decorada, la que hoy en día da fama a Hautecombe. El lago de Bourget, el mayor lago natural de Francia, rodea casi por completo la abadía y ofrece unas vistas extraordinarias. Muchos optan por acceder a ella en barco.
Tras la Revolución Francesa, la abadía vivió un periodo de declive y abandono, antes de ser recuperada por diferentes comunidades religiosas. Hoy en día, está ocupada por una comunidad de monjes, pero sigue abierta al público en determinados horarios.
La abadía de Hautecombe se impone así como un lugar especial, en la encrucijada entre la historia, el arte y las hermosas vistas panorámicas. Un lugar que narra casi nueve siglos de vida monástica, poder dinástico y transformaciones arquitectónicas, al tiempo que conserva una atmósfera profundamente relajante. Una visita imprescindible para cualquiera que esté interesado en el patrimonio saboyano o busque una escapada fuera del tiempo.
📍Abadía de Hautecombe – Saint-Pierre-de-Curtille

