Situada entre varios brazos del río Sorgue, a esta pequeña ciudad de Provenza se la suele llamar la «Venecia provenzal». Un apodo que cobra todo su sentido cuando paseas por sus canales, entre las ruedas de paletas, los plátanos y las fachadas de piedra. Fácil de llegar desde París pasando por Aviñón, L’Isle-sur-la-Sorgue es el tipo de destino que se presta perfectamente para un fin de semana largo.
Una escapada al fresco a tres horas y media de París
En L’Isle-sur-la-Sorgue, pasas de un muelle a una plaza pequeña, de un puente a una terraza, y de repente te encuentras frente a una rueda de paletas cubierta de musgo que sigue girando al ritmo del río. Estas grandes ruedas, que antes se usaban para hacer funcionar los molinos y las fábricas, hoy forman parte de la identidad de la ciudad.

En pleno centro histórico, las calles están animadas, pero tranquilas, y el agua aporta un frescor muy agradable, sobre todo en pleno verano. Muchos vienen simplemente a sentarse en una terraza a orillas del Sorgue, con un café o una copa en la mano, para ver cómo la ciudad vive tranquilamente.
A pocos minutos del centro, el Partage des Eaux es uno de los rincones más agradables de la ciudad. Es aquí donde el río se divide en varios brazos, en un entorno mucho más tranquilo, casi alejado del bullicio. Los vecinos se reúnen allí para hacer un pícnic, leer o simplemente disfrutar de la sombra de los grandes árboles.
La capital francesa de los anticuarios
Si hay algo que distingue de verdad a L’Isle-sur-la-Sorgue de otros pueblos provenzales, son sus anticuarios. La ciudad se considera la capital francesa de las antigüedades y el mercadillo, con cientos de comerciantes repartidos por varios pueblos y galerías.

Aunque no tengas intención de comprar un mueble antiguo o una lámpara vintage, la visita merece la pena. Pasas fácilmente de un puesto lleno de vajilla antigua a una galería de diseño de los años 70 o a una tienda especializada en carteles antiguos. Los cazadores de gangas vienen de toda Europa, sobre todo durante las grandes ferias de antigüedades que se organizan cada año.
Los domingos, el mercado le da aún más vida al centro de la ciudad. Entre los puestos de fruta, los productos provenzales, las aceitunas, los quesos y las flores, el ambiente se vuelve casi como el de una postal del sur, pero sin caer en lo artificial.
L’Isle-sur-la-Sorgue no es el pueblo más espectacular de Provenza, ni el más recóndito. Sin embargo, es uno de los más agradables para pasar un fin de semana. La gente viene aquí para buscar gangas, comer bien, pasear junto al río y, sencillamente, disfrutar de una escapada tranquila.
📍Lugar: L’Isle-sur-la-Sorgue