Situada a orillas del Saona, Tournus es uno de esos destinos discretos que merecen una visita. A unas 3 horas y media de París en tren o en coche, esta pequeña ciudad de Saona y Loira combina un patrimonio milenario, paseos junto al río y excelentes restaurantes borgoñones. Una escapada perfecta para un fin de semana.
Un pueblo medieval con un encanto atemporal
En primer lugar, es casi imposible hablar de Tournus sin mencionar su joya: la abadía de Saint-Philibert. Fundada en el siglo IX, es una de las iglesias románicas más grandes de Francia. Su arquitectura maciza, sus impresionantes bóvedas y su antigua cripta dan testimonio de un poderoso pasado monástico. En el interior, las piedras y la luz tamizada crean una atmósfera realmente especial.
Alrededor de la abadía, el centro histórico se recorre fácilmente a pie y las calles empedradas, las casas antiguas, las pequeñas tiendas y los tranquilos muelles componen un agradable escenario. A lo largo del Saona, se puede disfrutar de unas vistas despejadas del agua y las colinas circundantes. Los amantes de la bicicleta pueden tomar la vía verde que atraviesa la región, mientras que los senderistas disfrutarán de los paseos por las orillas.
Tournus también es una parada famosa por su gastronomía y la ciudad se ha asociado durante mucho tiempo a la alta cocina borgoñona. Varios restaurantes perpetúan esta tradición. En ellos se pueden degustar los grandes clásicos regionales: caracoles, aves de Bresse, quesos locales y vinos de la cercana costa de Chalon. Las bodegas de los alrededores también permiten descubrir denominaciones poco conocidas en un entorno más íntimo que Beaune o Dijon.
Para prolongar la escapada, los alrededores ofrecen hermosos descubrimientos. Cluny y su monumental abadía se encuentran a menos de una hora, al igual que los viñedos de Mâconnais. Los paisajes alternan entre viñedos, prados y pueblos de piedra clara, típicos del sur de Borgoña.
Accesible y rica en historia, Tournus es perfecta para una escapada de fin de semana lejos de París. Entre patrimonio románico, placeres gastronómicos y bonitos paisajes, esta pequeña ciudad borgoñona se impone como un destino ideal para un fin de semana diferente sin tener que ir al otro extremo de Francia.
📍Tournus: accesible en tren desde París vía Lyon

