¿Busca un fin de semana que combine patrimonio y naturaleza? Esta ruta por el sur de Francia une un puñado de pueblos con encanto. Elevados sobre el río, verdes o ricos en historia, cada uno de estos pueblos con una fuerte identidad es de especial interés. Una buena idea para una escapada a pocas horas de la capital.
Un viaje por carretera por los pueblos más bonitos de Francia
Aveyron, Tarn y Lot son un verdadero campo de juego para los amantes de la historia y la arquitectura. Estos departamentos cuentan con algo menos de una decena de pueblos catalogados entre los «Pueblos más bonitos de Francia», una concentración única que los distingue del resto. Seguir este itinerario es como hacer un viaje a través de siglos de historia, desde las bastidas medievales a las ciudades fortificadas y los típicos pueblos de piedra de la región.
Cada pueblo de esta ruta tiene su propio carácter. En Conques, la iglesia abacial de Sainte-Foy, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, impresiona por sus vidrieras contemporáneas de Pierre Soulages. En Belcastel, el castillo restaurado domina el valle y parece vigilar las casas de piedra. Najac ofrece uno de los panoramas más bellos de Occitanie, con su fortaleza encaramada y sus calles suspendidas. Sauveterre-de-Rouergue desvela su magnífica plaza porticada, típica de las ciudades bastidas. Por último, Saint-Cirq-Lapopie y Cordes-sur-Ciel son de ensueño gracias a su ubicación en lo alto de una colina.
Lo que hace que esta ruta sea tan especial es el ambiente que se respira en cada parada. Las calles empedradas, los puentes medievales, las casas con entramado de madera y piedra caliza… todo parece congelado en el tiempo. Pasear por estos pueblos es también imaginar la vida de antaño: mercados de agricultores, artesanos trabajando, fiestas locales. También es la ocasión de detenerse en un mesón para degustar las especialidades emblemáticas de la región: aligot, tripous o salchichón seco.
La ruta puede recorrerse en coche en dos o tres días, partiendo de Rodez, por ejemplo. La primavera y el otoño son ideales para disfrutar de temperaturas suaves y pueblos menos masificados. El verano atrae a más visitantes, pero también es la estación de los mercados nocturnos y los conciertos al aire libre que animan estas pequeñas ciudades. Si le apetece hacer deporte, puede recorrer algunos tramos de la ruta en bicicleta, con magníficas etapas a lo largo del río Aveyron.
Asegúrese de llevar buen calzado para las calles empedradas y mucha comida y bebida por el camino. La ruta puede comenzar en el pueblo que desee, dependiendo de su punto de partida, y puede combinarse con otras visitas como el Viaducto de Millau o las Gargantas del Aveyron.
📍Etapas : Sauveterre-de-Rouergue – Belcastel – Conques – Capdenac-le-Haut – Saint-Cirq-Lapopie – Najac – Cordes-sur-Ciel – Monestiés
ℹ️ Información práctica: ruta de 244 kilómetros – se puede hacer en primavera o en otoño – llegar a Rodez en tren desde París

