El final del año se acerca lentamente, y el sol del verano que nos calentaba por la mañana va dejando paso al frescor del otoño. A medida que las hojas empiezan a teñirse de rojo y a caer, sólo pensamos en encontrar algo reconfortante que hacer. Algunos se acurrucarán en una acogedora manta, otros prepararán su mejor café con leche y especias de calabaza… Y luego están los que simplemente quieren un fin de semana lejos del ajetreo de París. Y eso es precisamente lo que le proponemos hoy. Nos vamos a Alsacia, concretamente a Riquewihr. Uno de los pueblos más pintorescos de Francia. Con sus pintorescas callejuelas y sus casas con entramado de madera típicas de la región, ¡será un auténtico placer!
Riquewihr: uno de los pueblos más coloridos de Francia

Riquewihr, a unas 2-2,5 horas en tren, es un auténtico regalo para la vista. Este precioso y colorido pueblo es sin duda uno de los más vistosos de Francia. Le encantará explorar cada rincón de esta pequeña y encantadora ciudad medieval. Con sus fachadas floridas, sus casas con entramado de madera, sus fuentes y sus adoquines… Riquewihr parece sacada de un cuento de hadas. Así que no es de extrañar que el equipo de animación de Disney quedara hechizado por el lugar. Tanto es así que se inspiraron en él para crear el mundo de La Bella y la Bestia. Y no sólo este pueblo inspiró al equipo. Eguisheim, Colmar, pero también los castillos del Valle del Loira, como Chambord, desempeñaron un papel fundamental.

Con algo menos de 1.000 habitantes al año, este pueblo rodeado de murallas centenarias se encuentra también en la Ruta del Vino de Alsacia. Es un paraíso al aire libre para epicúreos y amantes de los buenos vinos, donde la excelencia del saber hacer vinícola de la región es incuestionable.
Qué hacer en Riquewihr

Admirar el colorido de sus callejuelas es una actividad en sí misma. Este pueblo medieval es tan fotogénico que a veces te sentirás como en un cuadro viviente. Pero hay algunas cosas culturales que hacer. Por ejemplo, puede visitar las bodegas locales y degustar añadas de las bodegas más famosas, como Gewurztraminer o Riesling. Y, por supuesto, en invierno, es el inevitable mercado navideño el que marca el ritmo de la actividad local. Y créanos, el ambiente es realmente mágico y no tiene nada que envidiar a los más famosos de la región. Varios museos, entre ellos La Tour des Voleurs y la Maison de Vignerons, le harán retroceder en el tiempo…
Un pueblo mágico, con un entorno de postal, ¡que no debe perderse!
📍 Situación: a unas 2 horas de París en tren