Al llegar a Meung-sur-Loire, te encuentras con una imponente fortaleza medieval flanqueada por torres. Unos minutos más tarde, al llegar a los jardines, el paisaje cambia por completo: la fachada se vuelve elegante y simétrica, y recuerda más a una residencia aristocrática del siglo XVIII que a un castillo fortificado. Es esta particularidad la que le ha valido el apodo de «castillo de las dos caras».
Una fascinante mezcla de estilos
Situado en el departamento de Loiret, a unos quince kilómetros de Orleans, este monumento es uno de los más antiguos de la región. Su historia se remonta a la Edad Media, cuando se convirtió en la residencia de campo de los obispos de Orleans. A lo largo de los siglos, el castillo se amplió, se transformó y acogió a varias figuras importantes de la historia de Francia.

Entre ellos, una tal Juana de Arco. En junio de 1429, mientras la Guerra de los Cien Años hacía estragos, el castillo fue ocupado por los ingleses. Pocos días después del levantamiento del sitio de Orleans, Juana de Arco participó en su reconquista, inscribiendo definitivamente a Meung-sur-Loire en la historia nacional.
Pero el castillo no se reduce a sus episodios gloriosos. También tiene una parte más oscura. Durante varios siglos, algunas de sus salas sirvieron de prisión. El más famoso de sus reclusos es sin duda el poeta François Villon, encerrado aquí en 1461 por orden del obispo de Orleans.
Lo que hace que la visita sea especialmente interesante hoy en día es precisamente esta superposición de épocas. El castillo conserva elementos medievales notables, como sus torres del siglo XIII, sus bodegas abovedadas o sus pasadizos subterráneos. Pero también cuenta con salones, aposentos y decoraciones del siglo XVIII, cuando los obispos decidieron transformar la antigua fortaleza en una residencia de prestigio. En vísperas de la Revolución, algunos incluso lo apodaban el «pequeño Versalles» de los obispos de Orleans.

La visita también reserva algunas sorpresas más inesperadas. Los visitantes pueden recorrer los desvanes, descubrir antiguos cuartos de baño, bajar a los subterráneos o incluso explorar las vastas bodegas medievales. Pocos castillos ofrecen un recorrido tan completo, desde el ático hasta los sótanos.
Por último, el monumento está íntimamente ligado a la ciudad que lo rodea. De hecho, Alejandro Dumas eligió Meung-sur-Loire como punto de partida de las aventuras de D’Artagnan en Los tres mosqueteros. Una prueba más de que este castillo, a menudo eclipsado por las grandes estrellas del Loira, ha marcado sin embargo el imaginario colectivo mucho más allá del Loiret.
Con sus fachadas radicalmente diferentes, sus mazmorras, sus pasadizos subterráneos y sus vínculos con Juana de Arco o François Villon, el castillo de Meung-sur-Loire es uno de esos lugares que cuentan varias historias a la vez.
📍Castillo de Meung-sur-Loire – 16, place du Martroi – Meung-sur-Loire