En el distrito 20, entre las calles bulliciosas y los edificios típicos del este de París, la calle Irénée Blanc pasa fácilmente desapercibida. Sin embargo, una vez que llegas allí, el paisaje cambia de inmediato. El ruido del tráfico se aleja, el suelo se vuelve empedrado y el ambiente adquiere el aire de un pequeño callejón sin salida fuera del tiempo.
Una de las calles más insólitas del distrito 20
En esta callejuela que forma parte de «la Campagne à Paris», hay unas cuantas casas bajas, fachadas discretas, vegetación que se desborda aquí y allá y, sobre todo, muy poco tránsito. Estamos muy lejos de la imagen clásica de las grandes calles parisinas y el conjunto da más bien la impresión de un pequeño trozo de pueblo metido en el corazón de la ciudad.
Al igual que otras calles discretas, como larue des Thermopyles o el square des Peupliers, la rue Irénée Blanc forma parte de esos antiguos trazados que se han conservado a pesar de la evolución del barrio. El contraste con las calles vecinas es bastante marcado. A solo unos metros, te encuentras con más tráfico, tiendas y un ambiente mucho más urbano.

Durante un paseo por el distrito 20, se pasa por aquí más bien mientras se recorre el barrio, explorando las calles alrededor de Ménilmontant o Gambetta. Aunque la calle no cuenta con ningún monumento en particular, se visita principalmente por el ambiente, la tranquilidad, la arquitectura de las casas y esa sensación de desconexión con el resto de la ciudad.
La calle Irénée Blanc es uno de esos pequeños descubrimientos que guardas en mente para un paseo insólito por París. Un desvío rápido, discreto, pero lo suficientemente singular como para dar la impresión de haber encontrado un rincón un poco aparte en la capital.
📍Rue Irenée Blanc, 75020