En Montmartre aún quedan callejuelas capaces de sorprender a quienes creen conocer el barrio de memoria. Villa Léandre es una de estas discretas pepitas. Situada justo al lado de la avenida Junot, esta calle sin salida adoquinada y bordeada de casas recuerda más a un rincón de Notting Hill que a una calle parisina. Un tesoro insospechado que no debe perderse en su paseo por la Butte.
Esta calle de Montmartre parece sacada de una película
La historia de este callejón sin salida se remonta a los años 20, cuando un antiguo barrio de chabolas dio paso a un complejo residencial inspirado en la arquitectura anglo-normanda y Art Déco. El resultado son fachadas de colores pastel, tejados abuhardillados, muros verdes y detalles minuciosos. Al pasear por las casas, se topará con bonitas puertas de colores, azulejos antiguos y minúsculos jardines, todo lo cual refuerza su carácter singular en pleno distrito XVIII.
El encanto del lugar se debe también a su tranquilidad: no hay tiendas ni cafés en el callejón sin salida, sólo una sucesión de casas particulares cuidadosamente cuidadas. Los visitantes suelen descubrirlo por casualidad, durante un paseo por Montmartre, y se van con la sensación de haber visto uno de los rincones más confidenciales de París. Es este silencio, esta sensación de pueblo aislado en una colina, lo que atrae a parisinos y turistas por igual.
Los alrededores contribuyen inevitablemente a la magia. Al llegar a la avenida Junot, se cruza una de las vías más elegantes de Montmartre. Unos pasos más adelante, se topará con el famoso Passage de la Sorcière, la plaza Marcel Aymé e inesperadas vistas de la basílica del Sacré-Coeur. La próxima vez que pasee por la Butte, añada a su clásico paseo un pequeño desvío hacia esta callejuela poco conocida y aléjese de lo demasiado turístico.
📍Villa Léandre – 75018

