A los pies de la colina de Montmartre, hay un sinfín de buenos sitios para comer. Entre ellos, el Almanach Montmartre destaca con su concepto a caballo entre un buen restaurante y una galería de arte. Un lugar híbrido donde se come bien y donde te sorprendes.
Art déco, cuadros y gastronomía en el punto de mira
El concepto nació del deseo de su chef y propietario, Léo Giorgis, de unir sus dos pasiones: la cocina y el arte. Tras pasar por Apicius, L’Arcane o incluso El Silencio, el chef imaginó un lugar donde los platos evolucionan al mismo ritmo que las obras que cuelgan de las paredes.
Porque aquí, las exposiciones forman parte integral de la experiencia. Varias veces al año, el restaurante acoge residencias de artistas que se adueñan del local. Actualmente, son las creaciones de Sylviane Brandouy las que acompañan las comidas, transformando el restaurante en una pequeña galería durante unos meses.

En cuanto a la decoración, aunque los cuadros adornan las paredes, el espíritu del bistró contemporáneo sigue estando muy presente. Con sus boiseries, sus grandes espejos, sus banquetas de terciopelo y sus líneas inspiradas enel Art Déco, L’Almanach cultiva un ambiente elegante que prolonga ese aspecto artístico.
En el plato, Léo Giorgis también se divierte saliéndose de lo convencional. Su cocina navega entre inspiraciones francesas e influencias de otros lugares, con un gusto declarado por las combinaciones inesperadas. La carta cambia regularmente con el paso de las estaciones. En ella encontramos platos elaborados en torno a hierbas, especias o productos que a veces se usan poco en la cocina bistronómica clásica.

En el menú de la noche, las diferentes opciones nos permiten descubrir todo el universo del chef. Este verano, a la carta, encontramos, por ejemplo, deliciosos bombones de langostinos envueltos en hojaldre, un carpaccio de lubina con trigo sarraceno o una refrescante ensalada de melocotones y burrata. En cuanto a los platos principales, tendrás que elegir entre la pintada, el magret de pato, el bacalao amarillo o las raviolis forestales. Luego llega el momento del postre y lo que más nos gusta es una deliciosa mousse de chocolate con aceite de oliva.
Otro detalle que se agradece: la bodega da protagonismo a los vinos franceses, cuidadosamente seleccionados para acompañar esta cocina en constante evolución.
En un momento en el que muchos locales buscan diferenciarse por la decoración o el concepto, L’Almanach Montmartre ha elegido un camino más singular: crear un diálogo entre las obras expuestas y los platos que se sirven. Una apuesta que permite al local reinventarse regularmente y que da una buena razón para volver. ¡Ahora te toca a ti!
📍L’Almanach Montmartre – 35, rue Ramey, 75018
📆 Abierto todos los días de 12:15 a 14:15 y de 19:15 a 21:45