Para una escapada exótica a pocas horas de París, dirígete al oeste de Irlanda. En el condado de Galway, en el corazón de Connemara, la abadía de Kylemore se alza a orillas de un lago, rodeada de montañas y páramos. Gracias a este impresionante escenario, tienes la impresión de estar frente a un castillo situado en un paisaje casi irreal.
Un antiguo castillo victoriano apodado «la joya de Connemara»
Desde París, hay que contar unas dos horas de avión hasta Dublín y luego tres horas en coche hacia el oeste para llegar a Kylemore. El trayecto atraviesa paisajes cada vez más salvajes, entre turberas, colinas y pueblos aislados. Al llegar a la orilla del lago Pollacappul, se descubre de repente la imponente silueta del edificio, cuya fachada se refleja en el agua.
En origen, Kylemore no era una abadía, sino un castillo. Su construcción comenzó en 1867 a instancias de Mitchell Henry, un empresario inglés, como residencia privada. La arquitectura neogótica, inspirada en las grandes mansiones victorianas, contrasta con la naturaleza salvaje de Connemara. Tras varios cambios de propietario, la finca fue adquirida en 1920 por unas benedictinas procedentes de Bélgica. Estas fundaron allí una abadía y un internado para niñas.
Hoy en día, parte del edificio está abierto al público. En él se pueden descubrir varios salones restaurados, una exposición que recorre la historia del lugar y la pequeña iglesia neogótica construida en memoria de la esposa de Mitchell Henry. A pocos minutos a pie, los jardines victorianos constituyen otra parada imprescindible. Restaurados con esmero, presentan huertos y parterres florales organizados según los planos originales.
El entorno natural contribuye en gran medida al encanto de la escapada. El parque de Kylemore se extiende a lo largo de varias hectáreas y ofrece senderos para pasear alrededor del lago. Las montañas de Connemara, como telón de fondo, ofrecen un magnífico panorama, dependiendo del tiempo.
Para prolongar la estancia, la región está repleta de paisajes emblemáticos: playas salvajes, carreteras panorámicas y pequeños puertos pesqueros. Connemara sigue siendo uno de los territorios más preservados de Irlanda, ideal para quienes buscan tranquilidad y grandes espacios.
La abadía de Kylemore combina así el patrimonio arquitectónico y la inmersión en una naturaleza espectacular. A solo unas horas de París, este destino ofrece una escapada completa, lejos del ajetreo urbano. Una escapada perfecta y poco conocida para descubrir la auténtica Irlanda, entre historia romántica y paisajes grandiosos.
📍Abadía de Kylemore – Galway – Irlanda

