Hoy en día, cuesta imaginarse la plaza de la Bastilla sin su inmensa Columna de Julio. Sin embargo, hace más de 200 años, el panorama era muy diferente. En el lugar donde ahora está el monumento había una imponente diosa egipcia, rodeada de dos leones. Por aquel entonces servía de fuente. Instalada en 1793, en plena Revolución Francesa, esta construcción se había ideado para una gran celebración nacional. Detrás de su apariencia se escondía un simbolismo muy concreto, directamente relacionado con los cambios que estaba viviendo Francia en aquel momento.
Cuando la Revolución se inspira en el Antiguo Egipto
Su historia empieza en 1793, cuatro años después de la toma de la Bastilla. La antigua prisión había desaparecido y los revolucionarios buscaban darle una nueva identidad a ese lugar lleno de historia. El pintor Jacques-Louis David imaginó entonces una fuente que se podría calificar de original.
La fuente de la Regeneración tiene la forma de Isis, una diosa egipcia que encarna la maternidad y la protección. Situada sobre un estanque, la estatua deja que el agua brote de su pecho, bajo la mirada de dos leones a sus lados. La estatua es poco habitual, pero cobra todo su sentido en el contexto revolucionario. A través de una figura maternal, los revolucionarios quieren simbolizar el renacimiento de Francia tras la caída de la monarquía. El agua es, pues, el símbolo de un nuevo comienzo para la nación.
10 de agosto de 1793, una celebración como ninguna otra
El 10 de agosto de 1793, París organizó una gran fiesta para celebrar el aniversario de la caída de la monarquía, que tuvo lugar el año anterior con la toma de las Tullerías. Se llamó la fiesta de la Unidad y la Indivisibilidad. Los parisinos se reunieron en varias ceremonias por toda la capital.
La celebración empieza frente a la fuente de la Regeneración. 86 representantes de las asambleas primarias se acercan a la fuente y beben el agua que brota de su pecho. Este gesto se consideraba simbólico, ya que ellos encarnaban a toda Francia. A través de ellos, se supone que renace toda la nación.
Las celebraciones continúan por todo París, pasando por la plaza de la Revolución, la actual plaza de la Concordia, luego por los Inválidos y terminando en el Campo de Marte. Esta fiesta convierte la capital en un escenario de espectáculo político.

¿Qué ha sido de esta fuente?
A pesar de su aspecto monumental, la fuente de la Regeneración no estaba hecha para perdurar a lo largo de los siglos. Construida con materiales poco duraderos, como el yeso, se deterioró rápidamente. Unos años después de su instalación, la fuente acabó desmontándose y desapareció del paisaje parisino.
La historia de los monumentos de la plaza de la Bastilla no acaba ahí. Unos años más tarde, a principios del siglo XIX, Napoleón concibió un monumento para ese lugar. Imaginó una nueva fuente, esta vez con forma de elefante gigante. El proyecto final nunca llegó a materializarse, aunque en aquella época se podía ver una enorme maqueta de yeso en medio de la plaza de la Bastilla. Finalmente, en 1840, apareció la Columna de Julio en homenaje a las víctimas de la revolución de 1830. Hoy en día, solo verás la Columna de Julio en esta plaza histórica.
Hoy en día, ya no queda nada que recuerde la presencia de esta diosa en la plaza de la Bastilla. Solo las representaciones de la época nos permiten descubrir cómo era este monumento desaparecido.