No es ningún secreto que París tiene la suerte de contar con restaurantes muy bonitos, algunos con más de cien años de antigüedad. Pero es difícil distinguir entre las instituciones demasiado caras y las trampas para turistas… Si pasas por el primer distrito, y más concretamente por la rue Saint-Honoré, no podrás perderte el restaurante La Renommée. Esta institución, que era una antigua tienda de comestibles fundada en 1823, llama inmediatamente la atención por su fachada histórica catalogada, magníficamente conservada. Un lugar magnífico que huele a la París de antaño y que realmente merece la pena visitar…
La Renommée: la elegancia típicamente francesa
A pocos pasos del museo más grande del mundo se esconde desde hace casi dos siglos un lugar verdaderamente mágico. Antigua tienda de comestibles y lechería, La Renommée ha sabido conservar todo el encanto y la historia de su pasado. Si bien el restaurante está abierto desde 2023, ¡la fachada tiene más de dos siglos! En el interior, encontrarás una decoración muy acogedora, revestida de madera cálida, con candelabros antiguos y cuadros antiguos… Todo te sumerge en el ambiente del París de antaño. Un restaurante refinado y muy íntimo que va a la par con la carta.

Esta última rinde homenaje a la gastronomía francesa con platos generosos, elaborados con productos excepcionales. Los platos son deliciosos y los camareros, vestidos con traje, se esfuerzan por ofrecer un servicio impecable. Los amantes de la carne quedarán conquistados con la costilla de ternera caramelizada o la costilla de buey madurada para compartir entre dos. Mención especial para nuestro plato favorito de la casa, la lenguado a la molinera, preparado delicadamente ante tus ojos por el maître. A esto hay que añadir las guarniciones, igualmente divinas: puré de patatas a la antigua, verduras crujientes… Los amantes del vino podrán incluso maridar su plato con una de las 700 referencias de la bodega, para potenciar aún más los sabores.

Por último, para continuar la velada con estilo y terminar con una nota dulce, ¿por qué no degustar tu postre en el bar clandestino del restaurante? Con su ambiente acogedor, sus sillones de terciopelo y su iluminación tenue, te sentirás como en un decorado de película en pleno Nueva York. Allí podrás degustar excelentes cócteles y dejarte tentar por la tarta Tatin de la casa, servida tibia. Un bonito salón, muy romántico, propicio para despertar los sentidos.
📍 Ubicación: 95 rue Saint-Honoré, 75001 París