En París, algunos tesoros se esconden donde menos te lo esperas. ¡Y a veces basta con mirar bajo tus pies! Justo delante de Notre-Dame, un medallón de latón de 30 centímetros pasa casi desapercibido entre los visitantes. Sin embargo, este símbolo está rodeado de leyendas sorprendentes. Amor eterno, buena suerte o incluso la promesa de volver a París… Bienvenido al Punto Cero de París, un lugar tan misterioso como lleno de historia.
Un beso, un deseo y unas monedas: las tradiciones del punto cero
En la plaza de Notre-Dame, este pequeño medallón no parece, a primera vista, un amuleto de la suerte. ¡Y, sin embargo, varias leyendas populares le atribuyen poderes extraordinarios!
¡Olvídate de los candados del Puente de las Artes! Para prometerse amor eterno, se nos ha ocurrido algo mucho más romántico. Basta con un simple beso intercambiado sobre el Punto Cero. Según la leyenda, este gesto garantizaría a los enamorados un amor eterno y una devoción inquebrantable. Algo que convierte a este medallón en uno de los lugares más románticos de la capital.
Las tradiciones no se quedan ahí. Si conoces el toro de Milán, puede que este ritual te suene. En la Galleria Vittorio Emanuele II, los visitantes dan tres vueltas sobre sí mismos, con el talón apoyado en las partes íntimas del toro representado en el suelo, con la esperanza de atraer la suerte. En París, el ritual es casi igual. Basta con colocarte en el Punto Cero y girar sobre un pie mientras pides un deseo. Algunos visitantes son partidarios de girar sobre un pie y otros prefieren dejar monedas en el medallón, como se haría ante una fuente de los deseos.
Hay una última tradición, quizá la más poética de todas. Poner el pie en el Punto Cero te garantiza volver a París. Un ritual que cobra todo su sentido para los viajeros que ya sueñan con volver a la capital.
Ninguna de estas tradiciones tiene un poder que se pueda demostrar, y se desconoce su origen exacto. Pero le dan a este lugar discreto un encanto único, a caballo entre las supersticiones y el amor por París.

Más de 250 años de historia bajo los pies de los parisinos
Detrás de estas leyendas se esconde una historia muy real. Y es que el Punto Cero no se instaló para dar buena suerte. Oficialmente, sirve como punto de partida para medir las distancias por carretera entre París y el resto de ciudades de Francia.
Su historia se remonta a 1768, cuando se colocó en este lugar una primera piedra triangular. El lugar tiene un pasado mucho menos romántico. En la Edad Media, había una horca en esta zona de la plaza, que entonces se usaba para juicios y ejecuciones públicas. El medallón que conocemos hoy en día apareció en 1924. Con una rosa de los vientos y sus motivos que indican los cuatro puntos cardinales, se convirtió en el punto de referencia emblemático de la plaza de Notre-Dame.
Su historia dio un giro en 2019, durante el incendio de la catedral. Tras el incendio, el Punto Cero se retiró debido a una contaminación por plomo. Demasiado dañado para ser restaurado, el antiguo medallón fue sustituido por una réplica idéntica realizada por artesanos del Ayuntamiento de París. El 1 de julio de 2025, el Punto Cero recuperó por fin su lugar frente a Notre-Dame tras seis años de ausencia.
Hoy en día, pues, puedes descubrir este pequeño símbolo histórico. ¿Y por qué no aprovechas para probar las leyendas que lo rodean? Al fin y al cabo, un deseo no cuesta nada, ¡sobre todo si te permite volver a París!
Lugar: Punto Cero de las carreteras de Francia, explanada de Notre-Dame, plaza Jean-Paul-II, 75004