A unos cincuenta kilómetros al sur de París, Dourdan es uno de esos pueblos cautivadores que nos encanta descubrir durante una escapada. Conectado directamente con la capital por el RER C, ofrece un auténtico cambio de aires en menos de una hora, con un centro histórico muy bien conservado y la naturaleza omnipresente a su alrededor.
Esta antigua ciudad real es ideal para una escapada primaveral
Verdadero símbolo de esta ciudad medieval, el castillo es una bonita forma de empezar la visita. Construido a principios del siglo XIII bajo el reinado de Felipe Augusto, es una de las pocas fortalezas medievales de Île-de-France que aún se conservan tan bien. Las torres, las murallas, los fosos y la torre del homenaje siguen siendo visibles, lo que te permite imaginarte fácilmente cómo debía de ser esta fortaleza en su época. El lugar ha tenido varias vidas, pasando de ser una fortaleza real a una prisión hasta el siglo XIX.

Alrededor del castillo, el centro de la ciudad se articula entre callejuelas, casas antiguas y mercados, que crean un ambiente atemporal. Te mueves sin prisas, entre una panadería, una plaza tranquila y algunas terrazas. Dourdan conserva un aire sencillo y auténtico, lejos de algunos destinos más turísticos de Île-de-France.
Pero para los que prefieren el verde, en pocos minutos se llega al bosque estatal de Dourdan. Este extenso bosque, que en su día fue real, es hoy un lugar ideal para dar un paseo o hacer senderismo. En él te encontrarás con senderos bordeados de robles, claros e incluso algunas zonas más salvajes. El lugar es especialmente agradable en primavera y otoño, pero se puede visitar todo el año.

Para los que quieran alargar el paseo, los alrededores también ofrecen varios puntos de interés, entre pequeños pueblos, antiguas abadías y paisajes abiertos hacia la Beauce. Pero para un día o un fin de semana, la ciudad es más que suficiente para desconectar un poco del ritmo parisino.
Sin ser demasiado turística, Dourdan cumple todos los requisitos para una buena escapada primaveral. Un entorno histórico, espacio y, sobre todo, esa sensación bastante poco común de escapar del bullicio parisino sin tener que ir muy lejos.
📍Dourdan