Olvídate del avión a las Maldivas. Enclavadas en el corazón del bosque de Fontainebleau, las Sables du Cul du Chien ofrecen un paisaje lunar y exótico donde la arena es tan blanca como en las islas del fin del mundo. Una escapada insólita y gratuita que vale la pena redescubrir en cuanto salgan los primeros rayos de sol.
Una playa de arena fina a 45 minutos de París
Es el secreto mejor guardado de los senderistas de la región parisina. Aunque el bosque de Fontainebleau es famosopor sus rocas de escalada y sus paisajes impresionantes, esconde en su interior un auténtico mar de arena. Aquí no oirás el murmullo de las olas: el océano se retiró hace 30 millones de años, dejando tras de sí un cuarzo de una pureza excepcional. ¿El resultado? La arena es increíblemente fina y, a menudo, se compara con la de las Maldivas o las lagunas de Polinesia por su blancura y pureza. Por eso, se considera una de las arenas más finas del mundo.

Apodado el «Sáhara de Seine-et-Marne», este rincón de Noisy-sur-École es el lugar ideal para desconectar por completo. Vienes a relajarte a la sombra de pinos y abedules, a admirar las rocas de formas sorprendentes que se alzan en medio de las dunas, a hacer un pícnic…

A menos de una hora de la capital, el lugar es de acceso gratuito. Es la escapada ideal para familias y amantes de la naturaleza que quieren huir de la monotonía parisina y cambiar de aires sin tener que conducir durante horas.
📍 Lugar: Chemin des Sables du Cul de Chien, 77123 Noisy-sur-École