Frenteal Hôtel de Crillon, una nueva caseta de verano ofrece una refrescante versión renovada de los grandes clásicos de la repostería. El chef pastelero Matthieu Carlin y su equipo han desarrollado allí un concepto de pasteles helados. La idea es mantener las características visuales y gustativas de los postres tradicionales, adaptándolos al calor del verano gracias a la incorporación de helados en forma de discos.
Los clásicos reinventados en versión helada
La carta se centra en los clásicos imprescindibles de la repostería francesa, todos a un precio de 12 euros. La tarta helada de limón se compone de dos discos de helado superpuestos que envuelven un confitado de limón en su interior. El conjunto va coronado con un merengue italiano cocido al baño María, ligeramente quemado con soplete al momento de servirlo, y espolvoreado con ralladura de lima. Por su parte, la Pavlova helada de frambuesa descansa sobre un pequeño merengue crujiente, adornada con helado, nata montada y trocitos de frambuesas deshidratadas naturales.
El Paris-Brest destaca especialmente por sus texturas. La masa choux, rellenada previamente con praliné y avellanas, no se ha metido en el congelador para que conserve su textura suave. Se coloca sobre una bola de helado antes de volver a rellenarla generosamente con praliné fundido y decorarla con avellanas enteras.
Además de estos postres tradicionales, el mostrador ofrece una creación en palito: la galleta helada. Esta receta combina una galleta, una capa de caramelo blando y una bola de helado de vainilla. Luego, todo se sumerge por completo en un baño de chocolate con trocitos crujientes.
Los clientes pueden degustar estas creaciones únicas, servidas en cajas individuales para llevar, acompañadas de una selección de bebidas frescas, entre las que se incluyen infusiones y tés helados caseros embotellados. ¡No te lo pierdas!