A solo dos horas de París en tren, el Monasterio Real de Brou es una de las obras maestras del arte gótico en Francia y atrae a los amantes de la historia, la arquitectura y el patrimonio. Su historia, íntimamente ligada a la de una reina, y la excepcional calidad de su decoración lo convierten en una parada obligatoria para una escapada cultural.
Una joya del gótico flamígero a solo 2 horas de París
La historia del monasterio comienza a principios del siglo XVI con una figura trágica: Margarita de Austria, tía de Carlos V y gobernante de los Países Bajos. Tras la muerte de su marido, Felipe el Hermoso, en 1506, decide construir un gran edificio funerario en su memoria. Conmocionada por la desaparición de su esposo, Margarita decide dedicar parte de su vida a la creación de un monumento digno de su rango y de su amor. Entre 1507 y 1532, ordenó la construcción de un notable conjunto monástico, que reunía iglesia, claustro, sacristía y capillas, todos ellos diseñados en un notable estilo gótico flamígero.
La iglesia alberga tres tumbas monumentales, destinadas a la propia Margarita, a su marido Felipe el Hermoso y al hijo de este, Carlos de Habsburgo. Estas tumbas se encuentran entre las más impresionantes del siglo XVI en Europa. Esculpidas en mármol blanco, estas obras dan testimonio de la maestría de los talleres de artesanos que participaron en su realización.
La arquitectura del monasterio sorprende por su elegancia y riqueza, empezando por su tejado multicolor. Las fachadas dentadas, los arcos y los pináculos dibujan una silueta notable, mientras que las vidrieras y los tapices del interior ofrecen una miríada de colores y motivos. Las capillas laterales, dedicadas a santos o a miembros de la familia, están decoradas con mucho cuidado, con altorrelieves, pinturas y esculturas.
El claustro, espacio de calma y recogimiento, permite comprender un poco mejor la organización de la vida monástica. Sus galerías abovedadas rodean un jardín central y ofrecen un paseo relajante. Cerca de allí, la sacristía, con sus boiseries esculpidas, completa la visita.
El monasterio real de Brou ha pasado por épocas difíciles, especialmente durante la Revolución Francesa, cuando numerosas instituciones religiosas fueron cerradas o transformadas. Pero supo sobrevivir y recuperar su lugar hasta hoy. Además, está abierto al público todo el año, lo que permite a todo el mundo descubrir este tesoro desconocido de la historia y el arte francés.
Fácilmente accesible desde París en tren, el monasterio real de Brou es un destino de elección para los amantes del patrimonio. ¡Una escapada que hay que hacer cuanto antes!
📍Lugar: Monasterio Real de Brou – 63, boulevard de Brou – Bourg-en-Bresse
