Para hacer una buena baguette, no hace falta casi nada: agua, buena harina, levadura y una pizca de sal. Sin embargo, no todas las baguettes tienen el mismo sabor, la misma textura crujiente ni la misma calidad. Lo que hace que una baguette tradicional sea buena es, ante todo, el tiempo de reposo. Un elemento determinante que hará que una baguette se distinga de otra y se convierta así en inolvidable. Este año, el Sindicato de Panaderos del Gran París ha coronado a la baguette tradicional de Fournil Didot como la mejor de París. ¡Y se entiende por qué!
La mejor baguette tradicional de París
Situada en el número 103 de la rue Didot, esta panadería ganó con holgura el concurso de 2026 a la mejor baguette tradicional de París. Y, créenos, la competencia fue dura: cada baguette debía pesar entre 250 y 255 gramos, medir entre 55 y 60 centímetros y, sobre todo, haber fermentado durante catorce horas a 5 °C. Este tiempo de reposo, llamado «pointage», es crucial para desarrollar los aromas típicos de la baguette y también favorece una miga alveolada. Gracias a esta técnica, la corteza suele ser muy fina, crujiente y dorada.

Para el panadero Sithamparappillai Jegatheepan, que llegó a Francia en 2003, ¡es la consagración definitiva! Además de ganar el concurso y la bonita suma de 4000 euros, el panadero de origen esrilanqués suministrará durante un año al Elíseo. Así pues, será el propio presidente quien deguste cada día las deliciosas baguettes de esta panadería… ¡Una especialidad que une a todo el mundo y que tú también puedes disfrutar!
Dirección: 103, rue Didot 75014 París.