El invierno se acerca lentamente a París, y con él ese deseo irrefrenable de confort, calor y, seamos sinceros, queso fundido. Cuando baja el termómetro, la llamada de la raclette se convierte casi en una obsesión, un auténtico refugio contra la grisura.
Todos creemos conocer el procedimiento: un aparato para calentar, unas patatas y algo de embutido. Pero, ¿y si le dijéramos que un local del distrito 9 ha decidido piratear el concepto y convertirlo en una experiencia a la vez de diseño y ultra-gourmet? Fuimos a probar Les Fondus de la Raclette y descubrimos que el lugar escondía (muy) bien su juego.
Más que una raclette, un chalet de diseño (y una hamburguesa sensacional)
Desde fuera, la dirección del 22 de la rue Laffitte puede parecer clásica. Pero olvídese de la decoración kitsch de montaña; éste es un auténtico «chalet moderno». El local está magníficamente bien pensado, con líneas limpias, madera clara y banquetas «súper acogedoras». ¿Lo más destacado? Cada mesa, cada isla, está equipada con su propio electrodoméstico integrado. No hay que esperar a que la máquina se caliente en medio de la mesa, todo está incorporado. Es diseño, es práctico, y marca inmediatamente la pauta.
El concepto es genial, pero son los productos los que marcan la diferencia. En cuanto a la raclette (cuyo precio oscila entre 25 y 35 euros según la fórmula), hay mucho donde elegir: al natural, con trufa, morbier, ahumada… lo que se te ocurra. Pero la verdadera estrella es la charcutería. Y no cualquier charcutería, sino la «Salaison du Mont Charvin». Una charcutería excepcional, fundente y sabrosa. Los productos son realmente deliciosos. Por supuesto, también hacen fondues (25-30 €), igual de reconfortantes.
Pero el verdadero secreto de la casa, el que no esperarías encontrar en un restaurante de raclette, es su hamburguesa. Tenemos que admitir que no esperábamos comer aquí una hamburguesa tan buena. Sinceramente, es una de las mejores que hemos probado en mucho tiempo. La carne es deliciosa, el pan es gordito y suave, y todo está (obviamente) ahogado en un torrente de queso raclette fundido.
El sistema en la mesa no es sólo para el queso. También se puede asar la carne mientras el queso de la raclette se derrite por debajo. Y como aperitivo, prueba las patatas fritas con queso y bacon. En cuanto a las bebidas, el tema se mantiene con nuggets como La bière verte du Mont Blanc y un pequeño vino blanco.
Información práctica
📍 Dirección: Les Fondus de la Raclette, 22 Rue Laffitte, 75009 París(tienen varias direcciones, pero esta está en el 9º).
💸 Precio: Espere pagar unos 25-35 euros por la raclette y 25-30 euros por la fondue, dependiendo de los quesos y las fórmulas elegidas.
💡 Bonus: También tienen un mostrador de comida donde puedes llevarte unos sándwiches estupendos. Perfectos para un almuerzo sobre la marcha con olor a montaña.
