A 20 minutos en RER desde París, el valle del Yerres es uno de esos rincones desconocidos de Île-de-France que no dejan de sorprender. Nada más bajar del tren, se puede disfrutar del río que serpentea entre los árboles, de los tranquilos senderos y de los paseos que se extienden a lo largo de la orilla. En resumen, el escenario ideal para una excursión primaveral lejos del bullicio de la capital.
Una excursión perfecta para una escapada primaveral cerca de París
Para empezar, el punto de partida más sencillo es la estación de Montgeron-Crosne, en la línea D del RER. En pocos minutos a pie, llegas a las orillas del río y a los primeros senderos que lo bordean. La caminata comienza suavemente, bajo los árboles, en un ambiente casi campestre. Las orillas están bien acondicionadas, lo que permite caminar tranquilamente mientras se permanece cerca del río.

A lo largo del paseo, el paisaje se transforma: algunos tramos atraviesan bosques sombreados, otros se abren a prados o pequeños claros. El río siempre permanece visible, a veces ancho y tranquilo, a veces más discreto entre los juncos.
Más allá de su belleza, el valle del Yerres es también un territorio cargado de historia. Varios molinos antiguos aún salpican el río y recuerdan la actividad que antaño animaba estas orillas. Las pequeñas pasarelas y puentes también aportan encanto a la ruta, sobre todo cuando el camino cruza los diferentes brazos del río.
Al continuar la marcha hacia Yerres, el paseo adquiere una dimensión un poco más cultural. Aquí se encuentra la Maison Caillebotte, una finca que perteneció a la familia del pintor impresionista del mismo nombre. El lugar, hoy abierto al público, comprende una gran casa, un parque y unos jardines que bordean directamente el río. El pintor realizó allí varias de sus obras inspiradas en los paisajes del valle.

La excursión puede prolongarse fácilmente hasta Brunoy, siguiendo siempre las orillas del Yerres. El recorrido total es de unos diez kilómetros, pero cada uno puede adaptar la distancia a su gusto. Las estaciones del RER D situadas a lo largo del valle permiten regresar fácilmente a París en diferentes momentos del recorrido.
Lo que hace que este paseo sea especialmente agradable es la sensación de calma que se instala rápidamente y se prolonga a lo largo de toda la excursión. Además del ambiente, hay que tener en cuenta que esta ruta es bastante accesible y no presenta ninguna dificultad especial. Así que, para dar un paseo verde y exótico sin salir de Île-de-France, las orillas del Yerres siguen siendo una apuesta segura.
📍Excursión por las orillas del Yerres – Salida desde Montgeron