A unos treinta minutos de París, Marly-le-Roi es una de las escapadas más infravaloradas que puedes hacer en Île-de-France. Sin embargo, la ciudad esconde un lugar cargado de historia, pensado originalmente como un refugio para el propio rey, pero también como un antiguo y agradable pueblo lleno de fachadas de colores.
Una auténtica escapada real entre bosques y estanques
La finca de Marly fue concebida a finales del siglo XVII por Luis XIV. Cansado del bullicio de Versalles, el rey mandó construir aquí una residencia más íntima, reservada a unos pocos privilegiados. El castillo desapareció hace mucho tiempo, destruido durante el Primer Imperio, pero el parque aún conserva toda su estructura. Hoy en día, así, se pueden adivinar las perspectivas, los ejes, los estanques e incluso la ubicación exacta del antiguo palacio.

Hoy en día, el recinto se extiende sobre más de 50 hectáreas y se puede recorrer libremente. El ambiente cambia bastante rápido según el lugar. Algunas avenidas son muy abiertas, casi monumentales, mientras que otras zonas son más boscosas y tranquilas.
Al adentrarse en el parque, te topas con uno de los elementos más destacados de la finca, el abrevadero de Marly. Con sus grandes estanques y sus famosos caballos esculpidos, es uno de los pocos vestigios aún visibles del esplendor de antaño.
A orillas del parque, el bosque estatal de Marly es perfecto para prolongar el paseo o hacer una pequeña excursión. Los senderos se suceden, sin desniveles demasiado pronunciados, y puedes caminar durante varias horas sin darte cuenta. El lugar te da una auténtica sensación de desconexión, aunque París siga estando muy cerca.

En el centro de la ciudad, que también merece una visita, hay algunas calles antiguas, una iglesia diseñada por Mansart y varios vestigios del pasado real. La ciudad inspiró, por cierto, a varios pintores impresionistas, entre ellos Alfred Sisley, que trabajó aquí en la década de 1870.
Para una escapada rápida entre patrimonio y naturaleza, sin tener que organizarte demasiado, Marly-le-Roi cumple todos los requisitos. Un gran parque, espacio, un poco de historia y, sobre todo, una idea fácil para escapar del bullicio parisino.
📍Marly-le-Roi