Si te apetece darte una escapada para cambiar de aires sin tener que cruzar toda Europa, hay algunas ciudades pequeñas que te reservan auténticas sorpresas. ¿ Y si te dijéramos que en Bélgica, a orillas del Mosa, se esconde una ciudad tan fotogénica que casi parece un decorado de cine? Adosada a un inmenso acantilado, dominada por una ciudadela y atravesada por un puente decorado con saxofones gigantes, Dinant es uno de esos destinos insólitos que puedes descubrir a un paso en tren desde París.
Fachadas de colores alineadas a lo largo del río, una colegiata gótica coronada por un sorprendente tejado negro, barcos que se deslizan suavemente por el Mosa y, justo encima, una fortaleza encaramada en la roca… En Dinant, todo parece construido en vertical.
Dinant, una ciudad belga encajada entre el acantilado y el río

No te puedes perder la colegiata de Notre-Dame, auténtico símbolo de Dinant. Situada al pie del acantilado, da la impresión de estar protegida por la roca que la domina. Justo detrás de ella, la ciudadela vigila el valle desde hace siglos. Los más valientes pueden subir los 408 escalones que llevan hasta allí, mientras que los demás prefieren llegar a las alturas de forma más tranquila para disfrutar de las vistas.
El puente Charles-de-Gaulle le da un toque mucho más inesperado al paseo. Unos grandes saxofones de colores rinden homenaje a Adolphe Sax, el inventor del famoso instrumento, nacido en Dinant en 1814. En esta ciudad donde la música forma parte del paisaje, su nombre lo ves por todas partes: en una calle, delante de una casa-museo, en los escaparates e incluso en los muelles.
Una escapada a orillas del río

En Dinant, la mejor forma de descubrir el lugar es, sin duda, tomarte tu tiempo para pasear junto al Mosa. Desde los muelles, la ciudad se revela como una postal: las casas a orillas del río, la colegiata en el centro, la ciudadela en lo alto y los acantilados al fondo. También puedes embarcarte en un breve crucero para ver la ciudad desde el río y disfrutar de otra perspectiva de sus fachadas.
Alrededor de la ciudad, el Rocher Bayard, un impresionante bloque de piedra agrietado al borde de la carretera, ofrece una de las imágenes más famosas de la zona. Un poco más lejos, los amantes de la naturaleza pueden bajar por el río Lesse en kayak, explorar los paisajes de las Ardenas belgas o, simplemente, sentarte en una terraza a degustar una especialidad local. La «couque de Dinant», una galleta muy dura con miel, es una de esas curiosidades que puedes probar allí mismo.
Entre su espectacular paisaje, su ciudadela encaramada, sus saxofones de colores y su ambiente de pequeña ciudad a orillas del río, Dinant cumple todos los requisitos para una escapada de ensueño. Para un fin de semana diferente sin salir del norte de Europa, es difícil encontrar un lugar más fotogénico.
📍Lugar: Dinant