Esta «Pequeña Venecia» sobre el agua está a solo 2 horas de París. Y se trata del segundo pueblo más bonito del mundo, nada menos…
Con la llegada del verano y las altas temperaturas, te apetece darte una escapada al campo y cambiar de aires. ¿ Y si te dijéramos que a solo 2 horas de París se esconde un pueblo sobre el agua que recuerda a la Serenísima? Con su encanto bucólico y su atmósfera atemporal, Giethoorn es un destino que seduce a viajeros de todo el mundo. Y según la famosa guía Le Petit Futé, es un lugar «que hay que descubrir al menos una vez en la vida».
En el podio de los pueblos más bonitos del mundo: Conques-en-Rouergue y Giethoorn

Una vegetación exuberante, flores, tranquilos canales y un ambiente de calma absoluta… En Giethoorn, en los Países Bajos, el tiempo parece haberse detenido. Auténtico paraíso acuático, este pueblo ofrece un paisaje de cuento de hadas. No en vano, la famosa guía Le Petit Futé lo coronó como el segundo pueblo más bonito del mundo en 2026.
En lo más alto de la clasificación se encuentra Conques-en-Rouergue, en Francia. Este magnífico pueblo medieval, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es también una etapa emblemática del Camino de Santiago. Pero volvamos al que ocupa el segundo puesto: Giethoorn…
El segundo pueblo más bonito del mundo: un pequeño remanso de paz sobre el agua, totalmente peatonal
Este pintoresco pueblo, totalmente peatonal, promete a los amantes de los viajes una escapada mágica. Aquí no hay tráfico de coches: te desplazas a pie, en bici o en barca, al ritmo tranquilo de los canales.
A menudo comparado con Venecia, este magnífico pueblo holandés, situado en el municipio de Steenwijkerland, se extiende en pleno corazón de un parque natural protegido. Aquí, cada rincón parece sacado del decorado de una película. Encantadoras granjas, casitas con los famosos tejados de paja en forma de «lomo de camello» y casas tradicionales construidas sobre islotes de turba… Todas las viviendas están unidas por encantadores puentes de madera. El pueblo cuenta con nada menos que 176 de estos pequeños puentes.
Una escapada fuera del tiempo, a dos horas de París

En Giethoorn, la mejor forma de descubrir el lugar sigue siendo, por supuesto, navegar por los canales. Ya sea en barca o a bordo de una pequeña embarcación eléctrica, podrás admirar los jardines llenos de flores, las casas con encanto de antaño y la naturaleza omnipresente. También es genial sentarte en la terraza de un restaurante a orillas del agua para disfrutar del momento.
Entre agua, vegetación y tranquilidad, Giethoorn te ofrece un auténtico respiro de serenidad, lejos del ajetreo parisino. Un destino ideal para una escapada maravillosa durante un fin de semana.