Miles de personas pasan por delante de él cada día: turistas de camino a Notre-Dame, parisinos con prisa que cruzan el Pont au Change o visitantes de la Conciergerie; son pocos los que levantan la vista hacia la fachada del Palacio de Justicia. Sin embargo, es aquí donde se encuentra uno de los testigos más antiguos de la historia parisina: el reloj público más antiguo de la capital.
El reloj más bonito de París es también el más antiguo
En cuanto a la historia, en 1370, el rey Carlos V ordenó instalar un reloj mecánico en la torre noreste del Palacio de la Cité, que por entonces era la sede del poder real. La obra se le encargó al relojero loreno Henri de Vic y entró en servicio en 1371. Para los parisinos de la época, fue una pequeña revolución: hasta entonces, la hora la marcaban principalmente las campanas de las iglesias. Por primera vez, un reloj público visible para todos marcaba el ritmo de la vida de la ciudad.
Aún hoy ocupa el mismo lugar, en la Torre del Reloj, en la esquina del bulevar del Palacio y el muelle del Reloj. La torre en sí se había construido unos años antes, a mediados del siglo XIV, para reforzar las defensas del palacio real.
La esfera que admiramos hoy, evidentemente, ya no es la de la Edad Media. A lo largo de los siglos, el reloj ha sufrido varias restauraciones y transformaciones. Una de las más importantes tuvo lugar bajo el reinado de Enrique III en el siglo XVI, cuando la esfera se decoró ricamente con dorados, flores de lis y esculturas alegóricas que representaban la Ley y la Justicia. Estos elementos siguen formando parte de su identidad visual.

Hay un detalle que llama especialmente la atención: el fondo azul intenso de la esfera, salpicado de flores de lis doradas. Junto con las agujas finamente trabajadas y las inscripciones en latín que la rodean, le da al conjunto un aspecto casi teatral. De hecho, muchos consideran este reloj como uno de los más bonitos de París, además de ser el más antiguo.
El reloj también ha vivido algunos de los episodios más agitados de la historia francesa. Desde su torre, ha sido testigo de la Guerra de los Cien Años, las Guerras de Religión, la Revolución Francesa, las grandes obras de Haussmann y las dos guerras mundiales. Durante más de seis siglos, ha permanecido en su puesto, observando las transformaciones de la capital.
En 2012, una importante campaña de restauración le permitió recuperar sus colores y parte de su aspecto histórico. Se renovaron los dorados y se restauraron varios elementos decorativos a partir de documentos de archivo.
En resumen, un detalle del paisaje urbano para algunos, un monumento excepcional para otros, pero sobre todo un pedazo de historia que sigue marcando el tiempo discretamente desde hace más de 650 años.
📍Torre del Reloj – Boulevard du Palais, 75001