En París, la música clásica nunca ha desaparecido de la escena, pero ha sabido reinventarse. Entre salas míticas, iglesias con una acústica magistral, festivales y formatos más contemporáneos, la música clásica forma parte de la vida cultural cotidiana de la capital. Considerada durante mucho tiempo un arte reservado a un público iniciado, un estudio reciente revela que esta música atrae hoy en día a perfiles más jóvenes, más curiosos y, sobre todo, más abiertos a experiencias que se salen del marco tradicional.
Las siguientes conclusiones se basan en los resultados del estudio «Classical Pulse 2026», realizado en línea por el instituto Dynata. Realizada entre 8000 personas de 10 países (800 personas por país), esta encuesta analiza la forma en que el público actual se relaciona con la música clásica.
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La música clásica en el mundo
La música clásica está cambiando de rostro, y son los más jóvenes los que llevan la batuta. Contra todo pronóstico, son las generaciones Z y Millennials las que hoy en día se muestran mucho más comprometidas que sus mayores, con hasta un 15 % de ellas que se consideran adeptas devotas. A pesar de que la accesibilidad sigue siendo un obstáculo (demasiado pocos conciertos cerca o la falta de compañía para ir), la música clásica tiene un futuro prometedor, ya que es ante todo un género social: casi una de cada dos personas en el mundo está relacionada con ella, ya sea tocando un instrumento o a través de su entorno.
Y su futuro ya se está escribiendo de otra manera, con un interés creciente por los formatos híbridos, que combinan efectos visuales, experiencias inmersivas y cruces de géneros, mientras que solo una minoría desea ceñirse a los conciertos estrictamente tradicionales. Una cosa es segura: la música clásica no es algo inmutable, evoluciona con su época y con su público.

La música clásica en Francia
Los franceses hacen honor a su herencia cultural, ya que más de la mitad ha asistido a un concierto de música clásica al menos una vez en su vida (54 %), según el estudio «Classical Pulse 2026». Y adivina qué, entre ellos destacan los menores de 45 años: el 93 % asistió al menos a un concierto el año pasado. Es el tercer país con el público más joven del estudio. Al mismo tiempo, entre sus numerosos festivales, sus grandes instituciones que perpetúan las tradiciones o sus formatos innovadores como Candlelight, no faltan opciones .
El futuro de la música clásica en Francia
El estudio «Classical Pulse 2026» preguntó a los encuestados cuál de estos conceptos innovadores (efectos visuales, mezcla de géneros, lugares no convencionales y elementos interactivos) les interesaba más. En Francia, los efectos visuales (32 %) y los lugares no convencionales (25 %) son los que más atraen. Si a esto le sumamos que Francia tiene una de las tasas más altas de asistencia a conciertos en lugares de culto (44 %), el estudio parece sugerir que el ambiente, el aspecto visual y la acústica de los entornos históricos serán fundamentales para el futuro de este género atemporal.