Para algunos, no es más que una estatua; para otros, es el símbolo de las agresiones sexuales. Desde hace 28 años, la estatua de Dalida, situada en Montmartre, es objeto de debate. Restaurada recientemente por el Ayuntamiento de París, había perdido su color debido a las miles de manos indiscretas de los turistas que le habían tocado el pecho durante años… Entonces, ¿es solo una obra de arte o un auténtico tema de sociedad? ¡Te lo contamos!
El busto de Dalida: deterioros diarios desde hace más de 20 años
Creado por el escultor Aslan con motivo del décimo aniversario de la muerte de la cantante, el busto de Dalida está situado en Montmartre. Un lugar muy querido por la artista, ya que vivía a pocos metros del mismo sitio donde se encuentra el busto.

Aunque originalmente era de color bronce, una extraña «tradición» ha ido deteriorando poco a poco su color. De hecho, el marrón oscuro se ha ido volviendo dorado progresivamente en un lugar muy concreto: ¡el pecho! ¿El motivo? Una vieja superstición según la cual tocar los pechos de Dalida trae buena suerte.
La pobre no es la única que sufre los constantes ataques de manoseos no deseados… Por toda Europa, varias estatuas que representan a mujeres sufren el mismo trato, como «La mujer del Rin» en Berlín o «Molly Malone» en Dublín… hasta tal punto que ha empezado a surgir una verdadera pregunta en los debates: ¿dónde acaba la tradición y dónde empieza la banalización de las agresiones sexuales?
¿Simple tradición o banalización de las agresiones sexuales?
Esa es la pregunta que se hizo la artista Luz, que creó una armadura a medida para el busto de Dalida el pasado 8 de marzo. Adornado con varios espejos, este corsé tenía como objetivo «que el agresor viera su reflejo en el espejo». Alrededor de esos espejos había inscripciones que invitaban a la reflexión: «Mira lo que haces, mírate a ti mismo».
Por último, para disuadir aún más, se colocaron agujas por todo el busto, pero también en el sistema de cierre, con el fin de retrasar su retirada. El corsé fue retirado a las 10:50 por un transeúnte el 8 de marzo…
Esta última semana de julio, el Ayuntamiento de París ha iniciado los trabajos de restauración de la pátina original del busto, con el objetivo de devolverle el aspecto original a la obra. Así, los visitantes de todo el mundo han podido descubrir un busto uniforme… algo que no le ha gustado al hermano de la artista, Orlando, que no entiende la polémica en torno a la obra. En una entrevista en RTL, este explicaba que ese gesto «cariñoso» hacia el pecho de Dalida se supone que «trae buena suerte» y que los pechos quizá representen una figura protectora y maternal para quienes los tocan…
En un comunicado reciente, el ayuntamiento ha manifestado su voluntad de seguir «reflexionando sobre la mejor manera de rendir homenaje a Dalida» con motivo del 40.º aniversario de su fallecimiento, en 2027. ¡Así que seguiremos atentos a este asunto!