Tanto si está de paso por la Ciudad de la Luz como si es parisino, siempre es un placer sentarse en los bancos de la brasserie alsaciana más antigua de París. Un lugar cargado de historia, donde se mezclan los estilos Art Déco y Art Nouveau, y donde podrá disfrutar de su comida bajo una majestuosa cúpula floral. Sin olvidar, por supuesto, el mejor chucrut de París. ¿Lo reconoce? Una pista: no está lejos de la mítica Columna de Julio…
¿La brasserie más antigua de París? Pues este año celebra su 161 aniversario…

Entre la Plaza de la Bastilla y la Plaza de los Vosgos se encuentra una auténtica institución parisina: la Brasserie Bofinger. Desde hace más de 150 años, esta dirección emblemática ha resistido el paso del tiempo sin perder nunca su alma ni la autenticidad de su cocina. Fundada en 1864 por el hostelero alsaciano Frédéric Bofinger, es la brasserie alsaciana más antigua de París.
En aquella época, fue la primera en servir cerveza «à la pompe». Es decir, de barril. Una novedad que sedujo enseguida a los obreros alsacianos del barrio de la Bastilla. Jarras en mano, les gusta reunirse para disfrutar de una buena cerveza… ¡de Alsacia, por supuesto!
Su suntuosa decoración, mezcla de Art Nouveau y Art Déco, la convierte en la brasserie más bella de París.

La decoración de la Brasserie Bofinger es realmente impresionante. En 1919, el establecimiento fue rediseñado en estilo Art Nouveau por el arquitecto Legay y el decorador Mitgen. Una majestuosa cúpula oval decorada con motivos florales, una vidriera que representa a Gambrinus -el legendario rey de la cerveza-, carpintería tallada, estatuas de cerámica de garzas… El local se decoró de forma sublime al estilo de la Belle Époque. Bofinger se ha ganado un merecido apodo: la brasserie más bonita de París.
En los años 30, la brasserie se amplió para incluir encantadores elementos Art Déco. Preciosas banquetas de cuero, enormes espejos dorados… Cada detalle contribuye a hacer de Bofinger un lugar sencillamente grandioso. La anécdota insólita: Señores, no se sorprendan si al entrar en los aseos se encuentran con urinarios adornados con cabezas de delfines.
En el menú de Bofinger: marisco, sopa de cebolla gratinada y el mejor chucrut de París.

¿Y qué se come en este lugar cargado de historia? Desde la comodidad de las banquetas de cuero de Bofinger, podrá deleitarse con una fuente de marisco, sopa de cebolla gratinada, paté casero en croûte o bogavante flambeado al whisky. En el menú a la carta, la cocina tradicional francesa comparte protagonismo con las especialidades alsacianas. Flammekueche, baeckeoffe de lubina con Gewurztraminer o fondant de ternera estofada con Pinot Noir son platos emblemáticos. Y, por supuesto, es imposible hablar de Bofinger sin mencionar su chucrut, considerado por muchos el mejor de París.
Desde la enorme cúpula de cristal hasta los espectáculos en los platos: ¡una fiesta para los ojos!

En Paris Secret, nos enamoramos del famoso chucrut Bofinger, la auténtica estrella de la casa. Codillo de cerdo semisalado, salchicha de Estrasburgo, lomo, panceta ahumada… ¡Gracias a la calidad de sus productos y a su saber hacer, el chucrut Bofinger no tiene nada que envidiar a los alsacianos! ¿El pequeño extra? Una versión generosamente regada con Crémant d’Alsace, ¡que hará las delicias de los entendidos!
Para terminar con broche de oro en el corazón de la más bella brasserie alsaciana de París, nos hemos enamorado del Paris-Brest, uno de los postres estrella del establecimiento. Y para una auténtica extravagancia culinaria, no se pierda los crêpes flambeados en Grand Marnier, preparados ante sus propios ojos.
📍 Brasserie Bofinger 5-7 rue de la Bastille, 75 004 París