Al oeste de Bruselas, la maciza silueta de la Basílica Nacional del Sagrado Corazón de Koekelberg se hace patente en cuanto se sube un poco. Con su imponente cúpula verde y sus líneas geométricas, el edificio es tan intrigante como impresionante. Es la quinta iglesia más grande del mundo y, sencillamente, el mayor edificio religioso construido según los principios del Art Déco.
A 1h20 de París, la mayor iglesia Art Déco del mundo
Su construcción se remonta a principios del siglo XX, cuando se puso en marcha un ambicioso proyecto para construir un santuario monumental en homenaje al Sagrado Corazón. La primera piedra se colocó en 1905 en presencia del Rey Leopoldo II, pero el resto fue un poco caótico. Las dos guerras mundiales y las dificultades financieras retrasaron las obras, de modo que la basílica no se terminó hasta 1970. Su arquitectura lleva las huellas de estas décadas: una fascinante mezcla de tradición, modernidad y audacia típica del Art Déco belga.
Al acercarse a la entrada, uno se pierde en las curvas de la cúpula, los ladrillos rojos, los grandes ventanales y los asombrosos volúmenes del edificio. En el interior, las inmensas naves están bañadas de luz. El ambiente es deliberadamente refinado, casi contemporáneo, y la acústica se aprecia especialmente durante los conciertos y actos culturales que se celebran a lo largo del año.
Una experiencia que no debe perderse: la vista desde la plataforma panorámica. A más de 50 metros de altura, la cúpula da acceso a una de las panorámicas más notables de Bruselas. Podrá admirar el centro histórico, los tejados de la ciudad, el Parque Elisabeth justo debajo y, en un día despejado, los lejanos horizontes que se extienden hacia Flandes.
Alrededor del monumento, el barrio de Koekelberg también ofrece un interludio verde. El parque Elisabeth, una larga cinta de árboles que llega hasta la basílica, invita a prolongar la visita. Con familias paseando, corredores y transeúntes atraídos por la calma de la zona, se respira un ambiente auténticamente bruselense, alejado del bullicio del centro de la ciudad.
Aún hoy, la Basílica de Koekelberg sigue impresionando y atrayendo a curiosos y asiduos. Ya sea por su arquitectura, por sus impresionantes vistas o por su historia, merece la pena visitarla.
📍Basílica del Sagrado Corazón de Koekelberg – Bruselas
