Cuando la gente piensa en el Louvre, suele pensar en la Mona Lisa, el famoso cuadro de Leonardo da Vinci, o en las pirámides… Pero pocos piensan en los pisos de Napoleón III. Sin embargo, este recorrido secreto menos conocido del Louvre bien merece una visita. Antes de convertirse en el museo que conocemos hoy, el Louvreera un prestigioso palacio. Aquí descubrirá todo el esplendor del Segundo Imperio, en decorados históricos prácticamente intactos. Un auténtico viaje en el tiempo…
Un recorrido secreto por el Palacio del Louvre a través de una suntuosa decoración
Situados en el ala Richelieu del palacio, los apartamentos Napoleón III son un auténtico regalo para la vista. Formados por un conjunto de salones de recepción, fueron ocupados, entre otros, por el ministro Achille Fould y su familia. En este rico interior burgués de estilo Luis XIV, descubrirá once habitaciones, cada una más espectacular que la anterior.

Cubierto de dorados, cuadros, terciopelo y arañas monumentales, es fácil imaginar a los grandes y buenos del mundo paseando por un lugar así. Entre las cenas sociales, las fiestas de la alta sociedad del Segundo Imperio y los encuentros políticos con las altas esferas, estas paredes están destinadas a guardar secretos… Además, la decoración se ha conservado casi exactamente igual que hace 150 años…

Una de las salas más destacadas es el Gran Salón, con sus impresionantes lámparas de araña de Baccarat. En aquella época, podía acoger hasta 250 invitados. El comedor, con su representación en trampantojo de un cenador, es un regalo para la vista. Te sentirás como en un auténtico jardín, con un espíritu romántico.

Durante casi un siglo, la sala estuvo cerrada al público. No fue hasta 1993 cuando estas salas pudieron ser admiradas por el mayor número de personas posible. Ahora forman parte del departamento de objetos de arte del museo. Un lugar mágico que hay que visitar al menos una vez en la vida.