Tras las flores de cerezo, que siguen tiñendo algunas calles de París con su delicado rosa, llega el turno de las glicinas. Estas delicadas flores, de un suave color violeta, ya empiezan a florecer desde mediados de abril hasta mediados de mayo. Un espectáculo encantador que ya puedes admirar en algunos de los lugares más bonitos de París… La Cité Fertile, Au Vieux Paris d’Arcole… Pero también en la plaza Marcel Bleustein Blanchet. Un pequeño remanso de paz, a pocos metros del Sacré-Cœur, que merece mucho la pena visitar en esta época del año.
La plaza Marcel Bleustein Blanchet: el paraíso de las glicinas
Si quieres escapar de la multitud, a veces agobiante, de Montmartre, te recomendamos que te acerques a esta pequeña plaza situada a solo unos pasos del Sacré-Cœur. Esta plaza, construida en terrazas, cuenta con diferentes espacios muy agradables, como una pista de petanca, un rocódromo para los niños o incluso diferentes rincones para pasear tranquilamente durante buena parte de la tarde.

Pero lo más destacado del espectáculo, y lo que realmente merece la pena visitar, es su gran salón, que cada año se engalana con cascadas de glicinas. Bajo su magnífico pórtico, podrás admirar estas flores colgantes, tan frágiles y efímeras. Un espectáculo encantador que puedes disfrutar gratis en este mismo momento, y durante unos días.
Lugar: 1 Rue de la Bonne 75018 París