«Es como estar en una película»: en la primera planta de un teatro mítico se esconde desde hace 140 años el restaurante más espectacular de París (¡con acróbatas!).
Este precioso restaurante escondido en la primera planta del Casino de París te sumerge en los locos años veinte, donde las plumas, las lentejuelas y el glamour están a la orden del día.
París es una ciudad fabulosa, llena de tesoros ocultos. Pero estamos casi seguros de que no conocías Mistinguett. Este magnífico restaurante, escondido en la primera planta del Casino de París, es un lugar absolutamente extraordinario. Anteriormente llamado «Le Perroquet», este local de 140 años de antigüedad es suntuoso: entre vidrieras históricas, decorados de cine y acróbatas en pleno vuelo, ¡te llevamos a este restaurante escondido! El secreto mejor guardado de las noches del 9. º distrito…
Mistinguett: un restaurante escondido en París que te transportará a los locos años veinte
¿Quién hubiera imaginado que podía existir una joya así en París? Para acceder a este restaurante histórico, hay que subir al primer piso del Casino de París. Nada más entrar, la belleza del lugar te cautivará por completo. Descubrirás una sublime vidriera, clasificada como monumento histórico, que baña de luz todo el restaurante. Aquí es donde las grandes leyendas del music-hall animaban las noches parisinas, como Mistinguett, la famosa corista.
@mistinguett
Inspirado en los establecimientos más elegantes de los años 20, este lugar te transporta a los locos años locos. Entre dorados, sofás de terciopelo rojo y plumas de pavo real, la ilusión es perfecta.
Una cena inolvidable entre acróbatas
Todas las noches, de martes a sábado, la magia se apodera del local durante el servicio: acróbatas y artistas de circoinvaden el espacio para ofrecer números de acrobacia inolvidables. Un momento de gracia impresionante que no tiene nada que envidiar a los cabarets más emblemáticos de la capital…
@mistinguett
En cuanto a la carta, también vuestras papilas gustativas viajarán: macarela perfecta, filete de San Pedro cocinado a la molinera, costilla de ternera en costra… Los más golosos, por su parte, podrán terminar su comida por todo lo alto con un Saint-Honoré o un postre de chocolate gianduja divino. Un restaurante festivo desconocido para el gran público que demuestra definitivamente que París es una fiesta.