Conocida por ser una gran rotonda y albergar uno de los monumentos más importantes de París, la Place de l’Étoile se tiñó de un extraño color naranja el pasado viernes, a pesar de que los vehículos seguían circulando. Activistas de Greenpeace colorearon la plaza para protestar contra el acuerdo de París sobre el clima, cuyos avances, diez años después, se juzgan muy insuficientes… Una operación contundente destinada a hacer reaccionar al mayor número posible de personas.
La Place de l’Étoile se tiñó de naranja…
No fue para la Semana de la Moda, ni siquiera por el tiempo, sino como un acto contundente de activistas medioambientales para protestar contra el acuerdo de París sobre el clima, cuyas acciones se juzgan ineficaces diez años después, en el día de hoy.

Acompañados por Action justice climat y Action non-violente COP21 , activistas de Greenpeace rociaron la Place de l’Étoile con un pigmento naranja natural. Un color que no pasará desapercibido y que pretende alertar al gobierno y al público de los «10 años de sabotaje climático», como rezaban las pancartas. El pigmento, aseguramos, no era tóxico y era fácil de lavar con agua.
A modo de recordatorio, el Acuerdo de París resultante de la COP21 del 12 de diciembre de 2015 tenía como objetivo mantener el aumento de la temperatura media mundial «muy por debajo de 2º C» en comparación con la era preindustrial. Debían proseguir los esfuerzos para contener este aumento a 1,5°C. Según el Ministerio francés de Transición Ecológica, la temperatura media en 2024 era 2,1°C superior…