En lo alto de la calle Saint-Jacques, la torre delObservatorio de la Sorbona alberga bajo su cúpula verde un telescopio astronómico monumental de más de seis metros de largo.
Incluso antes de entrar en el edificio, la fachada de la torre revela un pedazo de historia: sus piedras aún conservan las marcas de las balas que dejaron los francotiradores alemanes durante la batalla por la Liberación de París.
Un panorama parisino y una mecánica de precisión
Antes de llegar al instrumento óptico, el ascenso pasa por antiguas oficinas que ofrecen una vista despejada del paisaje urbano. Desde estas ventanas, el horizonte parisino se despliega sin obstáculos, revelando la Torre Eiffel, la estructura del centro Beaubourg y las torres de Notre-Dame.
Sin embargo, el principal atractivo se encuentra bajo la cúpula, impresionante por la altura de sus techos. El telescopio de los años 30, aunque más pequeño que el modelo original que rozaba las paredes, permite acercar la luna para observarla.
El conjunto de la cúpula, que pesa cerca de siete toneladas, descansa sobre un raíl circular. Su mecanismo de multiplicación permite a los visitantes girarla manualmente, sin ningún esfuerzo físico, para alinear la rendija de apertura con el astro al que se apunta.
Si bien las visitas nocturnas son recomendables para observar los planetas y las estrellas, las sesiones organizadas a plena luz del día se centran en el sol. Para evitar cualquier riesgo de quemadura ocular, el equipo utiliza el telescopio como un proyector. La luz atraviesa el instrumento y se proyecta sobre una simple hoja de papel blanco.
Este método indirecto permite distinguir claramente las manchas solares, cuya superficie individual equivale aproximadamente a la de la Tierra.
Las paredes de la sala están cubiertas de datos astronómicos, desde gráficos de las trayectorias de los planetas hasta imágenes captadas por este mismo telescopio. Los guías explican allí la historia de la Luna, preservada de la erosión del viento y la lluvia, que ofrece una vista intacta de los cráteres formados por bombardeos de meteoritos de hace miles de millones de años.
La organización de estas observaciones astronómicas corre a cargo de la Sociedad Astronómica de Francia (SAF). Las entradas, a un precio de 15 euros, deben reservarse en la página web de la asociación. Como las plazas tienen mucha demanda, es necesario planificar tu visita con antelación.
Al bajar, una última mirada desde la azotea permite vislumbrar las colmenas instaladas más abajo, en los tejados de la Sorbona.