Fácilmente accesible en tren, esta encantadora ciudad al otro lado del Rin, mundialmente conocida por su increíble mercado navideño, alberga otro tesoro. Desde hace más de seis siglos, esta majestuosa catedral es uno de los emblemas de la ciudad. Obra maestra del arte gótico, ¡es simplemente más alta que las pirámides de Giza!
Una majestuosa catedral a un paso de París en tren
Nada más salir de la estación, la silueta monumental de la catedral se impone inmediatamente en el paisaje. Con sus dos esbeltas agujas que dominan el Rin, la catedral de Colonia es uno de los edificios religiosos más impresionantes de Europa y atrae cada año a millones de visitantes que vienen a admirar esta obra maestra del gótico.
La construcción de la catedral comenzó en 1248, en una época en la que Colonia era una de las ciudades más importantes del Sacro Imperio Romano Germánico. El proyecto fue ambicioso desde el principio. Se trataba de construir un monumento capaz de albergar un importante tesoro religioso, el relicario de los Reyes Magos, que habría sido traído a Colonia en el siglo XII. La magnitud de la obra superó rápidamente los medios técnicos y financieros de la época. Las obras avanzaron durante varios siglos antes de interrumpirse en el siglo XVI, dejando la catedral sin terminar durante casi 300 años.
No fue hasta el siglo XIX cuando se reanudó la construcción, impulsada por un fervor romántico y nacional. Los arquitectos se basaron en los planos medievales originales para terminar el edificio respetando el estilo gótico inicial. La catedral se terminó finalmente en 1880, tras más de seis siglos de construcción, lo que la convierte en una de las obras más largas de la historia de la arquitectura europea.
Aún hoy, la catedral impresiona por sus dimensiones. Sus torres alcanzan más de 150 metros de altura, lo que la convirtió durante mucho tiempo en el edificio más alto del mundo. En el interior, las bóvedas se elevan a más de 40 metros y la luz atraviesa inmensas vidrieras que narran escenas bíblicas e históricas.
El tesoro más famoso de la catedral sigue siendo el relicario de los Reyes Magos. Esta obra de orfebrería medieval ricamente decorada atrae desde hace siglos a peregrinos y visitantes. Contribuye en gran medida al esplendor histórico y espiritual del monumento. Otros elementos destacados marcan la visita, como las esculturas medievales, las capillas laterales ricamente decoradas y los monumentales órganos.
La catedral de Colonia también ha atravesado los períodos más oscuros de la historia europea. Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad quedó prácticamente destruida por los bombardeos. El edificio sufrió daños, pero se mantuvo en pie, convirtiéndose en un símbolo de resistencia y reconstrucción para la población local. Desde entonces, se llevan a cabo continuamente importantes trabajos de restauración para preservar la estructura, debilitada por la contaminación y el paso del tiempo.
Inscrita en el Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1996, la catedral sigue desempeñando un papel importante en la vida cultural y religiosa de Colonia. También se organizan regularmente conciertos, ceremonias y eventos culturales, lo que la convierte en un lugar lleno de vida durante todo el año.
Situada en pleno centro de la ciudad, suele ser el punto de partida para descubrir Colonia. Entre el patrimonio medieval, las vistas panorámicas del Rin y su grandiosa atmósfera, la catedral se impone como uno de los lugares imprescindibles de Alemania.

