En servicio casi ininterrumpido desde finales del siglo XXI, el Orient Express sigue siendo objeto de fascinación para los aficionados al ferrocarril, ¡pero no sólo! Hoy repasamos la historia de este mito sobre raíles, varios de cuyos vagones se expondrán en la estación de Austerlitz durante las Jornadas del Patrimonio 2025.
El Orient Express: un mito ferroviario que atraviesa los siglos
El Orient Express nació en 1883, bajo el impulso de la Compagnie internationale des wagons-lits, fundada por el ingeniero belga Georges Nagelmackers. La idea era simple pero visionaria: unir París con Constantinopla en lujosos vagones que ofrecían un confort sin precedentes para la época. Desde su primer viaje, este tren inauguró una nueva forma de viajar, reservada a una clientela adinerada en busca de aventura y refinamiento.
Camarotes de madera, camas acogedoras, comedores con manteles inmaculados, vajilla de plata brillante y cocina refinada: el Orient-Express revolucionó los viajes en ferrocarril. Más que un medio de transporte, se convirtió en una experiencia envolvente. A bordo se cruzaban escritores, diplomáticos, aristócratas y celebridades, haciendo de cada viaje un momento muy especial.
La fama del tren se extendió rápidamente más allá del ferrocarril. Agatha Christie lo utilizó como escenario de su famosa novela El crimen del Orient Express en 1934, contribuyendo a anclar la leyenda en el imaginario colectivo. En el cine, el tren ha inspirado a muchos directores, reforzando su aura misteriosa y a veces glamurosa. Pero el Orient-Express no era sólo un tren de lujo. Durante la Primera y la Segunda Guerras Mundiales, fue requisado para el transporte militar y utilizado para firmas diplomáticas, como el armisticio de 1918 en Rethondes, en un vagón similar.
Con el auge de la aviación en los años 50, el tren fue perdiendo su reputación y acabó desapareciendo de las principales rutas internacionales. Sin embargo, su prestigio era tal que renació bajo nuevas formas. Hoy en día, varios trenes de época cuidadosamente restaurados ofrecen viajes excepcionales, perpetuando el mito.
Como alternativa, en París podrá cenar en un auténtico vagón de tren en el Wagon Bleu, un restaurante corso del distrito 17. Y no olvide estar atento a las noticias ferroviarias, ya que los vagones del Orient Express se exponen a veces al público. A continuación, la Gare d’Austerlitz, donde 7 vagones de época estarán abiertos al público durante las Jornadas del Patrimonio.

