Situada a orillas del Charente, Saint-Savinien te cautivará con su casco antiguo, sus casas de piedra que parecen casi flotar sobre el agua y su ambiente tranquilo. Lejos de los balnearios de la costa, es un destino perfecto para desconectar durante un fin de semana.
En Saint-Savinien, un paseo entre los muelles, las callejuelas y los acantilados
La mejor forma de descubrir Saint-Savinien es pasear sin seguir ningún itinerario concreto. Desde los muelles, pasas junto a las antiguas casas de los barqueros antes de subir hacia la ciudad, donde la iglesia domina los tejados de tejas y ofrece unasbonitas vistas del Charente.
Por el camino, te topas con callejuelas, talleres de artesanos y galerías que te recuerdan que el pueblo también es conocido por su vida artística. Más adelante, te encuentras con acantilados cuya piedra se utilizó para construir parte del patrimonio de la región. Las antiguas canteras han dejado tras de sí cavidades y casas troglodíticas que aún hoy se pueden ver.

A lo largo del río, el ambiente va cambiando a medida que avanza el día. Las terrazas se van llenando poco a poco, algunas embarcaciones de recreo atracan en el puerto y los paseantes disfrutan de las orillas acondicionadas.
La otra curiosidad del pueblo se encuentra en la isla de la Grenouillette. Desde hace casi cuarenta años, el Puerto en Miniatura hace las delicias de las familias con sus réplicas de barcos que los niños pueden pilotar ellos mismos en el estanque.
Entre su río, sus casas de piedra, sus tranquilas callejuelas y su patrimonio discreto, esta pequeña ciudad de Charente-Maritime es uno de esos lugares perfectos para una escapada desde París.
📍Lugar: Saint-Savinien-sur-Charente