Imensas paredes de piedra caliza, un río de color turquesa y panorámicas que se pierden en el horizonte: no estamos en las Montañas Rocosas canadienses ni en un parque nacional estadounidense, sino en el sur de Francia. Las gargantas del Verdon, excavadas durante millones de años por el río del mismo nombre, forman hoy en día el cañón más grande de Europa.
Uno de los lugares más espectaculares de Europa
Para llegar al Verdon, se suele ir por carretera y, a medida que vas subiendo, el cañón te va mostrando toda su magnitud. La «Route des Crêtes», de unos veinte kilómetros de longitud, está llena de miradores que cuelgan sobre el vacío.

Más abajo, es el agua la que acapara todas las miradas. Alimentado por manantiales de montaña, el Verdon debe su color tan particular a los minerales en suspensión y a la pureza de sus aguas. Alquilar una canoa, un paddle o una pequeña embarcación eléctrica te permite remontar tranquilamente el cañón desde el lago de Sainte-Croix.
Aquí, algunos vienen a recorrer la famosa ruta Blanc-Martel, mientras que otros prefieren hacer una parada en los pueblos que dominan el cañón. Moustiers-Sainte-Marie, que suele figurar entre los pueblos más bonitos de Francia, ya merece por sí solo la visita con sus callejuelas de piedra, sus talleres de loza y su estrella suspendida entre dos acantilados. Más allá, Aiguines domina el lago de Sainte-Croix desde su promontorio, ofreciendo una de las vistas más fotografiadas de la región.
Quizá lo que más sorprende es la diversidad de paisajes que se concentran en un espacio tan reducido. En pocos kilómetros, pasas de una meseta cubierta de lavanda a un bosque de robles, de una playa a orillas del lago a acantilados verticales.

Por mucho que las gargantas del Verdon figuren entre los parajes naturales más famosos de Francia, y por mucho que las fotos den una idea de los colores, nunca reflejan la escala real. Solo cuando te encuentras frente a los acantilados puedes apreciar realmente las dimensiones del cañón, cuyos pasajes alcanzan en algunos puntos casi 1 500 metros de ancho.
Un cañón espectacular, lagos de aspecto tropical, pueblos provenzales, carreteras panorámicas y una naturaleza omnipresente: pocos lugares en Europa reúnen tantos paisajes diferentes en un mismo territorio. ¡Seguramente eso explica por qué, a pesar de su fama, el Verdon sigue causando la misma impresión a quienes lo descubren por primera vez!
📍Lugar: Gargantas del Verdon