Una vez al año, los muros de la Comédie-Française se abren, revelando un mundo habitualmente reservado a los iniciados. Entre el terciopelo, los retratos borrados por el tiempo y los pasillos secretos, toda una parte de la historia parisina se revela a los ojos más curiosos.
La Comédie-Française, donde aún resuenan las voces de siglos pasados…
Fundada en 1680 por Luis XIV, esta institución teatral ha recorrido más de tres siglos de historia, dando vida a las obras de los más grandes dramaturgos franceses. En este teatro mítico, cada piedra, cada moldura, cada camerino parecen habitar el recuerdo de otro tiempo. Aquí, Molière ha encontrado su hogar eterno, los más grandes actores han dejado su huella en el escenario y los ecos de sus voces parecen flotar aún en el aire, suspendidos por encima del telón.
La Salle Richelieu, construida en 1786, impresiona por sus dorados, sus escaleras ocultas y sus históricos camerinos. Las bibliotecas y archivos rebosan de manuscritos, obras de arte y trajes. Cada rincón es testigo de las creaciones, pasiones y dramas que han atravesado la capital en el teatro nacional más antiguo que se conserva. Lugar de creatividad, misterio y disciplina, sigue siendo uno de los santuarios más fascinantes de la cultura francesa.
Jornadas del Patrimonio: una invitación rara y codiciada

Con motivo de las Jornadas Europeas del Patrimonio, esta joya teatral abre excepcionalmente sus puertas los días 20 y 21 de septiembre de 2025. Largas conferencias de casi dos horas llevarán a los visitantes entre bastidores, desvelando la historia, la compañía y los secretos de este monumento vivo. El acceso , gratuito pero muy solicitado, se realizará mediante inscripción previa, a partir de las 8.00 horas del 4 de septiembre, por correo electrónico, con un límite de treinta afortunados visitantes por sesión. Un consejo: esté preparado para enviar su solicitud en cuanto se abra el plazo, porque las plazas se acaban tan rápido como las réplicas de un gran clásico.