¿Quién no ha salido alguna vez del cine pensando que la segunda parte de una película nunca debería haber visto la luz? Porque sí, las secuelas suelen tener esa reputación de ser un poco decepcionantes. Pero, contra todo pronóstico, El diablo viste de Prada 2 desmiente todas las expectativas. En Paris Secret asistimos al preestreno para la prensa este lunes 27 de abril, y nuestra conclusión es clara: David Frankel firma una segunda entrega a la vez mordaz y profunda, que aborda temas sociales muy actuales y resulta aún más cautivadora que la primera. En ella volvemos a encontrar la química mordaz entre Meryl Streep y Anne Hathaway, siempre igual de emocionante de ver. Desde hoy en los cines, vuelve a ver al reparto original formado por Miranda, Andy, Emily y Nigel, veinte años después…
¡El diablo viste de Prada 2 por fin llega a nuestras pantallas!
Este lunes, grandes nombres del cine y la televisión, así como un montón de influencers de la moda, se dieron cita en la alfombra roja del Grand Rex para el preestreno de El diablo viste de Prada 2. Y tuvimos la suerte de estar allí. Con el micrófono de Paris Secret en mano, preguntamos a los invitados por sus looks, a menudo inspirados en los siluetas icónicas de El diablo viste de Prada.
Anne Hathaway lo dice ella misma: esta secuela es una auténtica «carta de amor a los periodistas»

Pero El diablo viste de Prada no es solo una cuestión de estilo ni una simple inmersión en el despiadado mundo de la moda. Muy pronto, la película aborda un tema de gran actualidad: el futuro incierto de la prensa escrita ante las transformaciones del sector, en la era digital. Como confiesa la actriz Anne Hathaway al Huffington Post, esta secuela es, además, una auténtica «carta de amor a los periodistas». Así, volvemos a encontrarnos con una Andy Sachs tan apasionada como siempre por su trabajo. Más segura de sí misma veinte años después, no pierde nada de su frescura tan entrañable ni de su idealismo, y eso sienta bien verlo.
La dualidad de Miranda Priestly, más que nunca en el centro de la historia

Frente a ella, Miranda Priestly no ha perdido ni un ápice de su prestancia ni de su aura intimidante. Siempre tan mordaz, casi inalcanzable, oscila entre la autoridad y la fragilidad. Y, atención, spoiler: 20 años después, la redactora jefe de Runway ya no tira el bolso sobre la mesa, ya que algunos excesos, al parecer, no han resistido las llamadas al orden… ¡Como para demostrar que todo cambia!
En esta segunda entrega, la película explora sin embargo más a fondo la dualidad del icónico personaje de Miranda, dejando entrever, tras el control y la exigencia, unas grietas más humanas. A lo largo de la película, una pregunta nos ronda la cabeza: ¿hay que sacrificarlo todo para triunfar? En un momento más íntimo, la fascinante Miranda Priestley deja entrever el precio de su ascenso, evocando el paso del tiempo y a sus hijas, a las que no ha visto crecer. ¿Tendrá la ambición un precio?
Escribir para dar sentido, entre la superficialidad generalizada y la fragilidad del periodismo

Por el contrario, ¿el futuro pertenece a quienes eligen el sentido antes que el rendimiento, a esos perfiles encarnados y animados por la pasión y la rectitud, a imagen de una Andy más que nunca en busca de la verdad? En El diablo viste de Prada 2, Andy Sachs expresa, entre otras cosas, sus dudas ante un periodismo que podría «perder su esencia» en la era de la inteligencia artificial. Como confiesa la propia Anne Hathaway, el reto de su personaje es precisamente demostrar la importancia de la calidad editorial «en medio de un torrente incesante de directivos que exigen cada vez más visitas, más exclusivas, más ingresos publicitarios y más contenido para las redes sociales». » Con brillantez, la película nos recuerda al final, de forma simbólica, que su voz y sus palabras tienen una fuerza que la tecnología no podría igualar.
Nigel, Emily: vídeos «para ver en el baño» y un Diablo vestido de Dior: 20 años después, el regreso triunfal de dos personajes icónicos…

Por supuesto, ¿cómo no mencionar a los emblemáticos Stanley Tucci y Emily Blunt, alias Nigel y Emily, a quienes volvemos a ver en la gran pantalla con un placer que no podemos ocultar? En El diablo viste de Prada 2, el icónico (y ultraclasicista) Nigel, ángel de la guarda de nuestra bella Andy Sachs desde la primera entrega, también se pregunta por el futuro de la revista. Le entristecen especialmente los recortes presupuestarios en los reportajes de moda y se rebela (no sin humor) ante la transformación de Runway en una plataforma donde ahora se publican «vídeos cortos para ver en el baño». Emily, por su parte, sigue siendo tan ambiciosa como hace 20 años, y sus réplicas mordaces no han perdido ni un ápice de frescura. Ahora que es responsable en una gran casa de lujo, su sed de éxito parece intacta y sin límites. ¿Se perderá en ella? Al final, ¿se vestirá el Diablo de Dior?
El diablo viste de Prada 2: ¿está la secuela realmente a la altura? Nuestraopinión
Juegos de poder, temas sociales, la esencia misma del periodismo, la búsqueda de sentido… El diablo viste de Prada 2 no es solo una caricatura del mundo de los medios, es una secuela a la altura, llena de sal y de ingenio. Pero entonces, ¿ganan realmente los «buenos» al final o acaban siendo recompensados los sin escrúpulos? Ver a Anne Hathaway, alias Andy, ponerse un jersey parecido a su famoso «jersey azul cerúleo» del que antes se burlaba Miranda ya da una pista: la de una mujer que ha sabido mantenerse fiel a sí misma y a sus valores a pesar de las turbulencias y del paso del tiempo.
Para saber si hay final feliz (o no, no te lo vamos a desvelar), acércate hoy mismo a tu cine.