A una hora y media en tren de la capital, la catedral de Notre-Dame de Ruán es un monumento que ha marcado la historia de la arquitectura gótica y ha inspirado a generaciones de artistas. Declarada monumento histórico y uno de los símbolos más fuertes de Normandía, atrae cada día a visitantes y amantes del patrimonio de todo el mundo.
En Ruán, esta emblemática catedral domina la ciudad desde hace más de 800 años.
Su construcción comenzó en el siglo XII, en una época en la que los arquitectos franceses exploraban las fronteras del estilo gótico. Rouen se convirtió rápidamente en una obra ambiciosa: la nave, el crucero, los portales y, sobre todo, la aguja se diseñaron para alcanzar alturas impresionantes. Cuando se terminó, la aguja de la catedral alcanzó una altura de más de 150 metros, lo que la convirtió en la estructura más alta del mundo durante unos años, toda una proeza para su época.
Esculpida con extrema delicadeza, la fachada presenta cientos de figuras, santos, ángeles y personajes bíblicos. En el interior, la catedral tiene una amplia nave, capillas laterales ricamente decoradas y hermosas vidrieras antiguas. Algunas de las vidrieras datan de varios siglos y siguen proyectando colores profundos en el espacio, creando una atmósfera increíble.
La catedral de Ruán adquirió cierta notoriedad en el siglo XIX, cuando un tal Claude Monet realizó una serie de cuadros dedicados a su fachada. Para Monet, la catedral era el lugar ideal para estudiar los efectos de la luz sobre la piedra. Sus cuadros muestran la misma fachada en diferentes estados de ánimo, desde el amanecer hasta el atardecer.
Alrededor de la catedral, las calles medievales invitan a recorrerlas, con casas de entramado de madera, animadas plazas y cafés donde prolongar la visita. También puede dirigirse hacia el barrio de Saint-Maclou, donde otra notable iglesia gótica ofrece una experiencia complementaria del patrimonio de la ciudad.
La catedral de Notre-Dame de Ruán no sólo ha resistido el paso del tiempo: ha sido testigo de grandes periodos de la historia de Francia, desde la Guerra de los Cien Años hasta la Segunda Guerra Mundial, y ha renacido en cada ocasión, gracias a ambiciosas campañas de restauración.
Ya sea por su historia, su arquitectura o su belleza, la catedral de Ruán es una visita obligada a poca distancia de París en tren.
📍Catedral de Notre-Dame de Rouen – Plaza de la Cathédrale, Rouen
