A primera vista, es un barco que no pasa desapercibido en el Sena, justo enfrente de la Torre Eiffel. Antiguo vestigio de la Segunda Guerra Mundial, desde entonces se ha transformado con líneas mucho más modernas, en contraste con los muelles parisinos que lo rodean.
Construido en 1937, el «Sans Souci» cuenta con casi 90 años de historia. Durante la Segunda Guerra Mundial, se tomó una decisión radical para proteger el barco de la destrucción: se hundió a propósito. Este acto conservó la mayor parte de su estructura bajo las aguas. Al final de los combates en 1945, el barco fue finalmente reflotado, volviendo así a la superficie del Sena.
El aspecto actual del casco es fruto de la intervención del artista Sébastien Preschoux. Este ha desplegado una red de formas geométricas de colores, lo que hace que el perfil del barco sea inmediatamente reconocible cuando pasa bajo los arcos del puente Alexandre III. En el interior, el arquitecto Thomas Heagle ha rediseñado los espacios. El espacio gira en torno a amplios ventanales que ofrecen unas vistas panorámicas directas del río y sus monumentos.
Ahora dedicado a eventos privados, el lugar acoge eventos profesionales y reuniones privadas. La distribución permite recibir hasta un centenar de invitados alrededor de mesas vestidas de blanco.
📍La Sans-Souci – Sèvres